Estructura en las parábolas narrativas de Jesús (Parte 5) – Estudio Bíblico

V

Hay, por supuesto, características del pródigo que van en contra de esta tercera secuencia de episodios, pero eso sería cierto para cualquier narrativa de múltiples capas. Por audaz que sea, todavía es posible.
Por lo que puedo ver, el Pródigo es la única parábola que ofrece la perspectiva de tres lecturas diferentes, debido a su naturaleza episódica.

Quizás esta sea otra razón para la admiración de la parábola en la tradición.
5. Los principales D, R1, R2, R yr han sido tratados hasta ahora de manera puramente formal. Ahora es necesario hablar de sus funciones en las diversas narraciones.

Haciendo estaremos hablando de ellos como actantes (= función, rol o estatus, Via, 1974: §2.122). Las observaciones se limitarán inicialmente a los actantes en las parábolas del Grupo I.

5.1 Es apropiado comenzar con R1 y R2 en las parábolas que tienen la estructura formal: R1—D—R2.
En los Labradores de la viña, los contratados primero pactan con el amo de casa el salario de un denario al día. Cuando se reparten los salarios al final del día, observan que los contratados en la hora undécima reciben un denario por su trabajo intrascendente. Por lo tanto, se les hace esperar más, nos instruye la narración, pero ellos también reciben el salario acordado. La expectativa creciente y luego la esperanza frustrada es creada por el realismo que impregna la parábola.

Es decir, la lógica de la cotidianidad, que infunde la narración hasta el punto del ajuste de cuentas, salvo uno o dos atisbos de un “giro” inminente, exige que los contratados respondan primero como lo hacen. Los primeros contratados son, pues, los que dan la respuesta adecuada de acuerdo con el realismo de la cotidianidad, y la protesta que montan contra el dueño de casa puede decirse que está “justificada” de acuerdo con esta misma lógica. Este tipo de respuesta podría etiquetarse como “respuesta justificada” o “respuesta de los justos”. En los Peones de la Viña, los primeros contratados son R1 (aparecen primero), resultando la ecuación R1 = RJ.

En el Hijo Pródigo, el comportamiento del hijo mayor es ejemplar, de acuerdo con las normas vigentes en ese momento. Por lo tanto, su protesta contra la recepción exagerada del hijo menor está justificada: R2 = RJ.
Una forma de describir el comportamiento de RJ es decir que es “esperado”. Esto caracteriza la política de no involucramiento del sacerdote y levita en el Buen Samaritano, lo que puede reflejar un anticlericalismo cotidiano de la época.

El sacerdote y el levita también tienen lo que podría llamarse estatus de establecimiento, que puede compararse con el estatus del hijo mayor y el fariseo en el fariseo y el publicano. Todas estas respuestas son, por supuesto, también «esperadas».

Lo mismo puede decirse del invitado en la parábola de la Gran Cena en su forma de Lucas. He argumentado que los invitados están representados de tal manera que sugieren un estatus social; en la narración, sin embargo, su estatus no está marcado, excepto por el contraste con la gente de la calle. En todo caso, están marcados como invitados, y eso especifica estado de algún orden, en relación a los no invitados de la calle. La respuesta del invitado también es “esperada”, es decir, realista.

Estas observaciones conducen a definir a JR como aquel o aquellos que en la narración dan la respuesta “esperada” de acuerdo con los cánones de la cotidianidad; quiénes están justificados para protestar, si lo hacen; que están en el lado correcto de la cerca religiosa, socialmente, o cuyo estatus está marcado como superior a la otra R en la narrativa. A pesar de estas calificaciones “positivas”, RJ nunca obtiene lo que cree que tiene derecho, lo que de hecho puede tener oa lo que aspira.

En términos más generales, RJ recibe una mala sacudida a medida que la narración llega a su desenlace. Para RJ la historia invariablemente se vuelve hacia abajo (trágica).
5.2 La caracterización de RJ en §5.1 permite abreviar la descripción del otro respondiente en esas parábolas con las estructuras R1—D—R2.

A diferencia de RJ, el otro entrevistado en la narración habitualmente no espera nada, no tiene “derecho” a esperar nada, no está especialmente justificado en su posición, pero al final queda gratamente sorprendido por la forma en que resultan las cosas. En general, es pasivo en relación con los acontecimientos que se desarrollan en la narración. Debido a que este respondedor recibe lo que no merece, puede ser designado RG (= receptor de la gracia). Para RG, la historia suele tomar una dirección cómica.

No hay dificultad en reconocer a RG como los contratados en la hora undécima en los Labradores de la Viña, como la gente de la calle no invitada en la Gran Cena, y como el hijo menor en el Pródigo. Es sorprendente, aunque no menos evidente, que la víctima en el foso sea el destinatario de la gracia en el Buen Samaritano. Este hecho sugiere que las funciones RJ y RG pueden corresponder a D, R1, R2 en más de una forma, ya que la víctima en el Buen Samaritano es D en la estructura formal de la parábola.

Sin embargo, antes de proseguir con este punto, debe señalarse una tercera función en las parábolas narrativas con tres principios.

5.3 RJ y RG representan las respuestas contrastantes mencionadas en §2.1. En la discusión anterior se supuso que estas respuestas siempre estaban representadas en la narrativa por R1 y R2; de hecho, ese no es siempre el caso, aunque es predominantemente así. Una tercera función en las parábolas narrativas está representada por la figura que dispensa gracia o justicia (designación IG/J = instrumento de gracia o justicia).

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