Estrategias contemporáneas para leer un texto bíblico (Parte 9) – Estudio Bíblico

IX

Es una traición a la etnicidad adoptar la maquinaria administrativa de un imperio extranjero con la esperanza de preservar la memoria nacional. ¿Son tan impotentes la amenaza del genocidio y la sorprendente liberación de él? avivaron tan poco la imaginación judía, que la única manera de retener la memoria de ellos es darles el tratamiento persa, registrándolos en crónicas de tan lúgubre banalidad que serán leídas sólo para dormir a la gente (6:1) ?

Vemos en 9:24-25 cuál es el tratamiento persa de los eventos. En esta entrada encapsulada de las crónicas imperiales lo que encontramos es la historia real cruelmente desnaturalizada, Ester borrada del registro y no menos de siete errores cometidos sobre el curso de los acontecimientos (incluyendo, dicho sea de paso, la nueva información que el rey «dio órdenes por escrito’ para la muerte de Amán, lo que ciertamente no hizo según la narración).1 La historia judía paga un alto precio por ser abstraída en las crónicas persas.
Y como el final del cap. 9 deja patente, de manera casi irrisoria, que una vez entregado el recuerdo del hecho al scriptorium, el papeleo nunca se detiene.

Mardoqueo no solo debe redactar un acta para las crónicas y una circular para los judíos de todas partes, sino que Ester también debe escribirles una «segunda carta» (9:29) apoyando o ampliando la carta de Mardoqueo. Porque, al parecer, el pueblo judío había instituido por iniciativa propia un ritual de ayuno y lamentación en conmemoración del peligro. Pero para que esa institución alcance la plena realidad, es necesario que haya un «mandamiento de la reina Ester» que «fije estas prácticas» y que «se registre por escrito» (9:32). Sin lugar a dudas, se ha convertido en la reina (persa) Ester.

El segundo punto de la deconstrucción se refiere a la validez de la escritura. La escritura en este libro es principalmente la escritura de la ley, ley que no solo tiene detrás la autoridad del rey sino que, en la sociedad de los medos y los persas, está informada por su propia tradición de irreversibilidad. Esta es la ley que los judíos en el cap. 9 asimilarse a sí mismo como garante del recuerdo de su liberación y de la correcta observancia de sus rituales.

Pero lo que también nos ha dicho la narración, sotto voce, es que el concepto de irreversibilidad de la ley persa es un mito. Todos fingen que no se puede alterar, pero si estás lo suficientemente decidido, puedes golpear un objeto inamovible en la cabeza con una fuerza irresistible. Mardoqueo deshizo el efecto del primer edicto: ese es el corazón de la narración. De este modo se proclama que la escritura —a contrapelo de toda la narración— no es permanente; su validez es impugnable. ¿Qué precio tiene entonces el compromiso de los judíos con los escritos que les conciernen? ¿Qué futuro hay para el Libro de Ester? ¿No se ha convertido en un artefacto autoconsumo?

Una lectura deconstructiva remueve certezas y desmembra dogmas. Echa una mirada burlona sobre lo que ha estado pasando por verdades. Y al hacerlo llama nuestra atención sobre el hecho de que los textos no son transcripciones de cómo es el universo, ni grabaciones de lo que realmente sucedió. No necesita burlarse de la sinceridad del texto, no volvernos contra el texto como débil o falible. En todo caso, a veces puede suceder que un texto desprovisto de las afirmaciones falsas de sus veneradores se vuelva más efectivo, incluso atractivo. Ver que el emperador no tiene ropa a veces puede ser la mejor manera de reconocer la excelente figura de un hombre que realmente es.

Observaciones en Conclusión

1. Estoy impresionado en este estudio por el valor de tantas estrategias como sea posible para leer un texto. Como crítico del texto, odiaría verme limitado por un purismo metodológico. Lo que he notado es que diferentes estrategias confirman, complementan o comentan otras estrategias, y así ayudan a desarrollar una lectura integrada pero policromática.

2. Digo tantas estrategias ‘como sea posible’ ya que debe haber textos donde ciertas estrategias son inapropiadas. Por ejemplo, no vi qué se podía hacer con un enfoque psicoanalítico de este texto, aunque pude ver algunos ángulos psicológicos interesantes en él.

3. No vi dificultades metodológicas en la lectura de un texto antiguo, que también es un texto simple, por no decir ingenuo, utilizando estrategias contemporáneas. Las lecturas inevitablemente no son tan brillantes como las lecturas de textos intrincados y conscientes de sí mismos como los que a menudo eligen los críticos literarios contemporáneos. No hay duda de que en gran parte es mi culpa, pero creo que el texto mismo es en parte la causa de la deficiencia.

4. No me sentí bien servido, como crítico, por los actuales exponentes de las teorías críticas. No encontré, por ejemplo, aunque no conozco muy bien la literatura académica, ningún crítico haciendo —para cualquier texto— lo que he intentado hacer aquí.1 Y descubrí que aquellos que escribieron sobre estrategias tendían a , protectores y acríticos de su propia estrategia favorita, aunque lo suficientemente ansiosos como para polemizar, entre estructuralistas y desconstruccionistas, por ejemplo, vi una falta de voluntad para hacer sonar el silbato sobre miembros del mismo gremio con imaginaciones febriles e incapacidad para comunicarse.1 ¿Por qué los teóricos no se dan cuenta de que no están en el mundo del espectáculo sino en el negocio de la ¿persuasión? Pero entonces, al menos desde Sócrates, el sofista a menudo ha sido confundido con el animador.

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