«Este es un dicho difícil. ¿Quién puede escucharlo?»: Creando un lector en Juan 6 (Parte 9) – Estudio Bíblico

IX

En Juan 6, la interacción de los deícticos modales, subjetivos, temporales y espaciales constituye el efecto pragmático de establecer un narratario confiable y conocedor. La distancia del narrador a la narrativa, los hechos se comunican a través de una ausencia/presencia de enunciación narrativa. La proximidad del narrador a los eventos narrativos sitúa al narratario dentro del flujo de los eventos narrativos y, en el caso de Juan 6, de los diversos discursos de la narración; la ausencia de los deícticos narrativos separa al narratario de los acontecimientos narrativos.

Al pasar a una descripción de la enunciación en Juan 6, queremos mostrar la forma en que el texto constituye una estrategia para comprender el discurso de Jesús al proporcionar un programa por el cual el texto equipa a su lector para comprender lo que significa «discurso con Jesús» y también pragmáticamente para crear una competencia por parte del lector para hablar con Jesús.

En otras palabras, atendiendo a las relaciones enunciativas podemos calificar Juan 6 como proclamatorio y parenético en dos sentidos: a través de Juan 6 el narrador dice qué es Jesús (pan = palabra) y cómo es Jesús (hace milagros y habla milagros) y también qué es el discípulo (un compañero de discurso adecuado) y cómo puede serlo (según el modelo del discurso de Simón Pedro). La obra del texto es proclamar y producir.

II. leyendo el texto

A. Segmentación del Texto

El texto sugiere un criterio para su segmentación en la forma en que presenta diferentes figuras narrativas que dialogan con Jesús. La selección intencional de la estructura discursiva como clave para la división y posterior lectura del texto contrasta con otros tipos de segmentación (ya sea verso narrativo/verso discursivo o simple segmentación verso a verso). Nuestro enfoque, como los modos tradicionales de segmentar el texto, organiza el texto de acuerdo con un conjunto particular de presuposiciones. Nuestra segmentación discursiva simplemente hace manifiesto el proceso que es encubierto y presupuesto por los exegetas tradicionales en su lectura del texto.

Nuestro procedimiento será examinar discursivamente el texto en tres niveles diferentes: el nivel de los acontecimientos narrativos (enunciación actoral), el nivel narracional (enunciación narracional) y el nivel textual (enunciación textual)32. El foco de nuestra atención estará principalmente en los primeros dos niveles y la interacción de la estrategia de habla del narrador y la presentación de los eventos narrativos con los eventos narrativos mismos. Una descripción adecuada de la enunciación textual requiere una consideración más completa de los valores que se presuponen no sólo en Juan 6 sino en el resto del Evangelio que la que puede proporcionarse en este ensayo.

B. Nivel de eventos narrativos en este nivel buscamos organizar el texto en términos de varios intercambios discursivos y relaciones entre Jesús y otros actores en el capítulo. En el texto se presenta a Jesús en discurso con las siguientes figuras:

Un examen del comportamiento discursivo de Jesús revela que se dirige a dos tipos de enunciados: (1) un grupo distinto con portavoces específicos (p. ej., Felipe, Andrés y discípulos; Simón Pedro y Doce); y (2) un grupo mal definido con hablantes no especificados (multitud, judíos, muchos discípulos). Como veremos al describir el nivel discursivo narrativo, el orden y la naturaleza de estos diferentes socios enunciativos sugiere una estrategia en el efecto creado tanto con respecto al narratario (y en última instancia con el lector implícito del texto). El movimiento quiástico de distinto a mal definido/mal definido a distintos compañeros de habla funciona como un dispositivo discursivo en la manipulación del narratario por parte del narrador a lo largo de los acontecimientos narrativos.

La segmentación propuesta en términos de relaciones enunciativas revela el carácter inclusio de los vv 1–13 (DIS 1) y 66–71 (DIS 7). El paréntesis se realiza con la referencia a Simón Pedro, los discípulos, los Doce (discípulos y cestas) y la inserción paralela de la voz del narrador con los comentarios interpretativos (“Esto decía para probarle; Jesús sabía lo que tenía que hacer”; y «Se refería a Judas hijo de Simón Iscariote. Él era quien lo traicionaría, y era uno de los Doce»).

En ambos casos, la presencia de la voz del sujeto narrador dentro de los eventos narrativos es importante en la manipulación de los eventos por parte del narrador.

En el primer discurso (DIS 1) la posición enunciativa de Jesús está marcada espacialmente por la referencia a su estar “al otro lado del mar de Galilea”, específicamente en una “ladera de la colina”; y temporalmente es “cerca del tiempo de la Pascua”. Los interlocutores discursivos son Jesús (incluido en la primera persona “nosotros”) y Felipe, Andrés y los discípulos (el “tú” implícito en el “nosotros” de Jesús).

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