«Este es un dicho difícil. ¿Quién puede escucharlo?»: Creando un lector en Juan 6 (Parte 6)

VI

Establecer el sujeto y la relación intersubjetiva proporciona un marco para hablar tanto de la relación discursiva entre hablante y oyente como de la relación no discursiva entre hablante/oyente y aplicada a una lectura de Juan 6 la identificación de deixis de sujeto nos ayuda a ubicar los diferentes enunciadores y enunciatarios y los diferentes niveles de enunciación así como la poderosa ambigüedad de estos signos al significar una o más relaciones discursivas en un momento dado.

La atención a la deixis del sujeto nos permite centrarnos en los sujetos que hablan en el texto y nos lleva a preguntar: ¿Quién habla en el desarrollo de los eventos narrativos? ¿Quién enuncia estos acontecimientos? ¿Quién es el oyente/lector de estas palabras? ¿Cómo afectan las diversas formas de hablar al “usted” que es el destinatario de Juan 6?

(2) Temporalidad

Como la subjetividad, la temporalidad forma un cuadro innato del lenguaje y del texto19. La enunciación no sólo genera e indica el sujeto dentro del lenguaje, sino que también se encarga de establecer el carácter temporal (presente, pasado o futuro) de esa presencia discursiva. La enunciación es responsable entonces de lo que nosotros, como lectores, experimentamos como “tiempo” dentro de un texto.

La atención a los marcadores de tiempo de hablar/escuchar y la relación del tiempo de enunciación con el tiempo proyectado fuera de él (el tiempo de los acontecimientos narrativos o tiempo de enunciación) nos ayudará a orientar las relaciones enunciativas dentro del texto y a explicar la forma en que el lector está “atrapado en la historia”.

En términos gramaticales “tiempo” (el tiempo del verbo) resulta ser el modo lingüístico primario por el cual el carácter temporal de la enunciación se manifiesta en el discurso. El tiempo del verbo no sólo designa la temporalidad, sino que también comunica un modo particular de relación entre el que habla y lo que se dice (entre la enunciación propiamente dicha y el enunciado producido).

Benveniste y otros han reconocido que el tiempo verbal es el medio por el cual el “yo” y el “tú” enunciantes cobran existencia en el discurso en un “ahora” discursivo mientras que al mismo tiempo proyectan una presencia no discursiva fuera del hablante (“él ”, “ella”, “ellos”) en un tiempo que no sea ahora (“entonces”)20.

El reconocimiento de que el momento enunciativo genera tanto el “presente” de la lengua como el “no presente” asociado al enunciado ha llevado a intentar desarrollar una tipología de tipos textuales a partir de si el texto manifiesta referencias explícitas a el tiempo de la enunciación o al tiempo de los hechos narrativos mismos (cf. la distinción clásica de Todorov entre los “temps du disours” versus los “temps de l’histoire”).

A partir de la distinción entre tiempo de enunciación y tiempo narrativo, Benveniste concluyó que aquellos textos que emplean un determinado grupo de tiempos tienen presente al enunciador y al enunciado, mientras que otros textos que presentan el sistema de tiempo alternativo carecen de sujeto enunciativo.

Desafortunadamente, el intento de Benveniste de correlacionar el sistema de tiempo con el tipo de texto no reconoció que todo texto o enunciado, independientemente de su modo de expresión, presupone por definición un sujeto enunciativo en la medida en que el texto es un hablante. No se trata, pues, de falta de sujetos enunciativos sino del modo de manifestación del enunciador/enunciado en el texto.

La no manifestación de los marcadores de sujeto enunciativo no debe tomarse entonces como signo de falta de enunciación sino como una elección deliberada del modo de expresión. En consecuencia, el intento de Benveniste de construir una tipología de tipos de texto sobre la base del sistema de tiempo y la correlación con la presencia o ausencia enunciativa falla. Más bien, el sistema de tiempo es parte de una selección deliberada (como resultado de restricciones socio-semióticas genéricas y otras) de forma comunicativa, estrategia de producción y efecto de significado.

La supresión de los marcadores de presencia enunciativa ya sea en forma de sujeto o de deícticos temporales contribuye al efecto de traer al frente el no-sujeto y el tiempo-otro-que-ahora. Expresado en términos del texto de Juan 6, los hechos narrativos se convierten en el centro de atención y la mirada del lector se desvía del sujeto enunciativo textual y del tiempo que presupone la producción de los hechos narrativos.

La relación del tiempo de enunciación (el “ahora” discursivo) con el tiempo de la enunciación (el “tiempo-otro-que-ahora” proyectado en el texto) funciona de manera compleja y semióticamente rica dentro de una narración que retrata un enunciando o hablando y un tiempo textual proyectado más allá en los pliegues narrativos del texto21.

Así como un texto puede tener una presencia subjetiva envolvente (un “yo” narrador que habla como una figura narrativa que es un “yo” dentro del texto detrás del cual se encuentra el “yo” del enunciador textual), también un texto puede presentar un englobamiento de diferentes “ahoras” y “entonces” enunciativos.