«Este es un dicho difícil. ¿Quién puede escucharlo?»: Creando un lector en Juan 6 (Parte 3) – Estudio Bíblico

III

Si como lingüistas, teóricos de la comunicación y semióticos  y nos dicen que el fenómeno de la enunciación lingüística se puede describir en términos de las categorías relacionadas con el sujeto hablante y el destinatario (enunciador y enunciado, respectivamente), el carácter temporal y espacial del hablante y el modo particular de relación entre el hablante (modus ) y lo que se habla (dictum o enunciado), entonces atender a las condiciones de enunciación tal como se manifiestan en Juan 6 nos conducirá en la dirección de una descripción pragmática del texto de Juan.

De esta manera, podemos ver cómo funciona el texto para crear un mundo textual y los roles específicos de habla/escucha que pueblan ese espacio. Es la interpenetración (imbricación) de estas estructuras enunciativas, específicamente de los personajes narrativos, el destinatario del habla del narrador y el destinatario del habla textual (lector implícito) lo que contribuye al efecto de significado distintivo de Juan 6 y su poder para atraer y crear nuevos lectores.

Esta interpenetración enunciativa es clave para el poder performativo del texto al establecer un “lector implícito” que ingresa al mundo narrativo del texto narrativo de Juan como uno de los compañeros discursivos de Jesús, un “tú” que dialoga con Jesús el actor, con Juan el narrador. y con el texto mismo. De esta forma, el texto como signo se encarga de modelar su lector a través de la narrativización de la enunciación implícita del lector del texto como icono de la narración de Jesús comprometido en diferentes maneras de hablar.

A. Marcadores de enunciación, expresión y enunciación

Para situar nuestra comprensión del proceso de enunciación en Juan 6 y describir las diferentes condiciones de la enunciación, volvamos a la definición de Greimas tal como la propone en su Diccionario. La enunciación es el acto general de producir discurso. Este acto discursivo puede describirse de dos maneras: desde el punto de vista del proceso o medio de producción del discurso; o desde el punto de vista de estos enunciados como producto discursivo de ese acto (el texto producido)10.

En el primer caso nos centramos en las condiciones que presuponen y conducen a la producción del texto; en el segundo, sobre el mensaje que se produce. Sin embargo, esta distinción entre proceso y producto es, en última instancia, artificial y pretende cumplir una función propedéutica al permitir que el crítico se concentre en las diferentes dimensiones del complejo fenómeno de la producción y el significado de los signos.

Al centrarnos en las condiciones de enunciación, en particular las categorías de enunciador (el sujeto “yo” que produce el enunciado) y enunciador (el “tú” o destinatario del enunciado), podemos proporcionar un marco para segmentar el texto y para estructurar los diversos tipos y niveles de roles e interrelaciones discursivas que se encuentran dentro del texto. En Juan 6 esto nos lleva a identificar tres relaciones o niveles enunciativos diferentes:

(1). El nivel de enunciación textual. Comparable al nivel de «remitente implícito» y «lector implícito» de Chatmann, la enunciación textual se presupone en Juan 6 y en todo el Evangelio. La enunciación textual debe distinguirse de la enunciación escritural (la producción/recepción física del texto) en que la primera es un papel presupuesto explícitamente para Juan 6 como texto y constituye la fuerza unificadora y el punto de vista organizador detrás del texto.

(2). El nivel de enunciación narracional. La narración es esa enunciación necesaria que funciona como el hablar textual y la perspectiva a través de la cual se despliegan los hechos narrativos. Tanto el narrador como el narratario (el “yo” y el “tú” narrativos del discurso de los eventos narrados, respectivamente) pueden asumir diferentes modos de presencia o ausencia (por ejemplo, encubierta o abierta, próxima o distante) con respecto a la enunciación textual y la enunciación narrativa. dentro del texto.

Por ejemplo, la enunciación narrativa puede disimularse dentro del texto en el hablar de los personajes ubicados dentro de los hechos narrativos mismos. Independientemente, sin embargo, del modo de manifestación, la enunciación narracional está necesariamente presupuesta por los acontecimientos narrativos.

(3). El nivel de enunciación actoral. Aquí ubicamos el discurso específico por parte de los personajes que se involucran en el comportamiento de hablar dentro de los eventos narrados mismos.

Así como el narrador/narrador y el enunciador textual/enunciado textual se involucran en actos discursivos, también los actores que pueblan el mundo narrativo del texto (por ejemplo, Jesús y los discípulos en diferentes momentos asumen los roles enunciativos de “yo” y “tú”). ”) puede hablar en una multitud de maneras diferentes.

La identificación de los diversos niveles de enunciación y su relación entre sí nos proporciona un medio importante para describir la fuerza unificadora de Juan 6 y el efecto logrado por el texto de Juan como proceso de producción textual.

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