Escribiendo los errores del mundo: la deconstrucción del texto bíblico en el contexto de las teologías de la liberación (Parte 13) – Estudio Bíblico

XIII

¿Hasta qué punto la autoridad bíblica es parte de una red cultural de autoridades que se nos anima a imponernos a nosotros mismos, para cegarnos a las autoridades reales sobre nosotros? como, en un sentido casi único, el libro de Occidente, la Biblia estará implicada en cualquier estructura, y en cualquier subversión de estructuras, que Occidente haya generado. No puede haber liberación a través de la Biblia que no sea al mismo tiempo liberación de la Biblia, ¡y viceversa!

B. La deconstrucción como aliada

“Deconstruir la oposición, ante todo, es derribar la jerarquía en un momento dado. Pasar por alto esta fase de vuelco es olvidar la estructura conflictiva y subordinante de la oposición. Por lo tanto, uno podría proceder demasiado rápido a una neutralización…” (Derrida, 1981: 41)

Para el tipo de análisis indicado en la última sección, audazmente reclamaría a la deconstrucción como un aliado, y en este sentido propondría una “definición”: Lo que la deconstrucción deconstruye es la acumulación de poder en el discurso (cf. Leitch: 261).

Por lo tanto, el objetivo principal de la deconstrucción es la acumulación primaria de poder en el discurso, es decir, en el discurso dominante del «sistema». En este sentido, incluso reclamaría la deconstrucción “del lado de” la contraacumulación de poder por parte de los marginados (ponerse del lado de Jameson sobre Ryan en la disputa mencionada anteriormente, p. 92).

Como discurso en sí mismo, la deconstrucción reclama un poder, un poder de resistencia (cf. el epígrafe de esta sección). “El efecto de los análisis deconstructivos… es el conocimiento y los sentimientos de dominio” (Culler: 225), un efecto que experimento a menudo en mujeres estudiantes ya que, a través del análisis deconstructivo, los textos bíblicos sexistas “pierden su poder para vincularnos sin saberlo a sus diseños” ( Fetterley: XXIII).

La deconstrucción subvierte desde dentro el sistema que la liberación busca cambiar desde fuera. Que estos discursos no lleguen a unirse es quizás un ejemplo señalado de “divide y vencerás”. Necesitan “redefinirse” a sí mismos en términos de los demás; la liberación aceptando el trabajo de subvertir supuestos culturales sedimentados, en las “humanidades”, en el lenguaje mismo, como parte de su propia lucha, y la deconstrucción viendo como objetivo la monopolización del poder, poder que nunca es más que “político”.

C. La relación crítica entre deconstrucción y liberación
Habiendo así, como creo apropiado, haber comenzado con la afirmación de la alianza entre los dos discursos, es obviamente necesario abordar el tema de su crítica mutua. Esta es la parte de mi proyecto sobre la que más podría escribirse, y donde más debo resumir. Mi posición sigue las líneas establecidas por Parker en su discusión sobre el marxismo y la deconstrucción (cf. p. 88).

1. Impacto crítico de la deconstrucción en la liberación
“Creer que tales cambios [como la Enmienda de Igualdad de Derechos] traerán una verdadera ‘igualdad’, sin comprender la necesidad de cambios casi inefables en el corazón mismo de la conciencia, es conformarse con una ‘justicia’ en maceta”. (Daly: 221)

A medida que buscamos un cambio sistémico, somos tan parte del sistema (o de nosotros) que no podemos determinar de antemano qué es lo que buscamos; cualquier “programa” que sigamos simplemente codificará las suposiciones dominantes en las que estamos encerrados. Por lo tanto, «no hay un programa ya establecido» (Culler: 158, y toda su discusión). “Una vez que la meta se vuelve inmediata, se divide, fisura, diferencia, se vuelve indecidible” (Ryan: 219; similarmente Daly: 276, 395–96, etc.).

La liberación necesita diferir, o al menos problematizar, los objetivos políticos inmediatos, desconfiar de las ganancias superficiales (se piensa en la eliminación del lenguaje sexista), tolerar la “oscuridad” característica de la deconstrucción (debe ser oscura, ya que aspira ¡a nada más que la subversión del sistema occidental de claridad!) Tenemos que “habitar las estructuras (nosotros) demoler” (Leitch: 86; cf. 175-78); tenemos que robar nuestros conceptos del sistema para hacer cosas no autorizadas con ellos (Barthes: 206-08, sobre lo cual cf. p. 85 arriba).

De lo contrario, la liberación simplemente «repetirá los gestos del poder» (Welch se refiere al «papel represivo de las formas de discurso ostensiblemente liberadoras», 23, y presenta una fuerte crítica de aquellas teologías de la liberación que establecen una «verdad universal» alternativa, y probar las cosas conforme a ella, 51-54). La necesidad reconocida por algunos marxistas de la deconstrucción marxista interna (ver arriba, pp. 87-88) tiene analogías con los estudios bíblicos liberadores: por ejemplo, algunos de los primeros trabajos feministas sobre la Biblia, bajo el paradigma de la “recuperación” (ver arriba). p. 95), ha amenazado con convertirse en una ortodoxia. (Sin embargo, como dice Ryan: 102 en relación con la posibilidad de deconstruir el texto de Marx, los «intereses políticos a los que serviría tal análisis» siempre deben aclararse).

2. Impacto crítico de la liberación en la deconstrucción

“El significado bien puede ser en última instancia indecidible si vemos el lenguaje contemplativamente, como una cadena de significantes en una página; se vuelve ‘decidible’… cuando pensamos en el lenguaje como algo que hacemos, indisociablemente entretejido con nuestras formas prácticas de vida”. (Eagleton, 1983: 146–47)

Publicada el
Categorizado como Estudios