Elección y rechazo (Parte 21) – Estudio Bíblico

XXI

Sólo con humildad y veneración podemos decir después de Agustín: lo que era contra voluntatem Dei no era praeter voluntatem Dei. No se trata de un juego teórico de palabras o de conceptos, sino de una intuición que, si bien no nos ayuda a comprender la cruz, ni el curso de la historia, indica un camino para caminar en la presencia del Dios que nos elige.

Como dicen los Cánones, este camino no puede ser transitado por quienes hablan a la ligera de la elección (CD I, 13), pero quienes lo transitan comprenderán por qué Pablo concluye elogiando. Ese elogio no es el de la visio Dei. Las ordenanzas de Dios son inescrutable y su camino no puede ser comprendido (Rom. 11:23). En un espejo todavía vemos oscuro (1 Cor. 13:12), pero esos enigmas se hablan en un canto de amor. No hay otro punto de vista más elevado. Son precisamente la fe y el amor los que conocen la libertad de Dios, su elección y misericordia.

De esta misericordia —en libertad frente a toda pretensión humana— la Iglesia da testimonio en el mundo. Habla de esta divina misericordia gratuita como el consuelo —según Bavinck (ver Capítulo VII)— para el mayor pecador. Porque es el contenido de la elección que no es por las obras sino por el que llamó.

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