El viaje de un chambelán y el desafío de la interpretación para la liberación (Parte 9) – Estudio Bíblico

IX

Es cierto que el eunuco etíope no era un varón afroamericano del siglo XX, pero C. Eric Lincoln ha dicho correctamente señaló que, al menos en las comunidades afroamericanas, la historia de un africano negro convertido al cristianismo sigue formando parte de una tradición de afirmación y empoderamiento cultural.

Los afroamericanos, cuya experiencia de, en sus palabras, un “cristianismo estadounidense blanco” que ha legitimado la marginación psicosocial y cultural tanto en la iglesia como en la sociedad, están ansiosos y “decididos” a reclamar una antigua herencia bíblica que “evita las vergüenzas de la denigración fraternal en América”, y ayuda a los afroamericanos a “restablecer su conexión con la fe en sus inicios” (Lincoln, 24). Lincoln argumenta que no debe pasarse por alto la alusión explícita a la promesa del Evangelio que se extiende al África negra en Hechos 8:26–40:

Pero como para subrayar la intención divina de que el África negra (que tocó por primera vez el destino de Israel cuando Abraham salió de Ur y se estableció en Egipto, y continuó durante todos los siglos posteriores) sea heredera directa e inequívoca de esa promesa, después de Pentecostés, el imperativo divino vino al evangelista Felipe, dirigiéndolo hacia una cita que hacía inevitable la inclusión de negros africanos entre los miembros fundadores de la fe… un noble africano… recibió la buena noticia de sus labios, y aceptó el bautismo de su mano. (Hechos 8:26-39), todo lo cual simboliza desde el principio la participación africana en la nueva fe que se extendería por todo el mundo (24).

Si el proceso continuo de interpretación de las tradiciones bíblicas ha de ser, en algún sentido, “interpretación para la liberación”, es decir, interpretación que efectúe la humanidad plena, el empoderamiento y la justicia en la iglesia y la sociedad bajo Dios, los intérpretes deben continuar discerniendo críticamente las formas en que una Las “políticas de omisión” pueden ser operativas para perpetuar la marginación y la “invisibilidad” de personas, grupos e ideologías tradicionalmente marginados en las narrativas bíblicas.

Solo cuando emprendemos tales análisis críticos, puede surgir una visión potencialmente liberadora de las tradiciones bíblicas y funcionar como una fuerza de empoderamiento en todas las comunidades de fe contemporáneas.

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