El viaje de un chambelán y el desafío de la interpretación para la liberación (Parte 8) – Estudio Bíblico

VIII

«El trasfondo del Nuevo Testamento» omite esta región. es literatura sobre el tema de cómo estas y otras formulaciones ideológicas negativas similares han contribuido a la invisibilidad, marginación y omisión de las personas «negras» en la literatura y la cultura estadounidenses posmodernas.27

En su importante discusión sobre el papel de la “sospecha ideológica” en la tarea hermenéutica en la interpretación bíblica y la teología, Juan Luis Segundo observa que nuestra forma de experimentar la realidad nos lleva a la “sospecha ideológica” cuando nos acercamos e interpretamos los textos bíblicos. “sospecha ideológica” cuando nos acercamos e interpretamos los textos bíblicos.

En esta construcción epistémica operan cuatro factores decisivos. Primero, la forma de experimentar la realidad genera una “sospecha ideológica”; en segundo lugar, un individuo aplica la “sospecha ideológica” a toda la superestructura ideológica (dentro del contexto de nuestra discusión, la teología recibe un enfoque particular); tercero, surge una nueva forma de experimentar la realidad teológica que conduce a una “sospecha exegética” de que una interpretación predominante de la Biblia “no ha tomado en cuenta datos importantes”; y cuarto, la interpretación de la Escritura (la “fuente” de nuestra fe) procede de formas nuevas que permiten al exégeta incorporar los nuevos elementos a su superestructura ideológica” (9).

El extenso análisis de Elisabeth Schüssler Fiorenza sobre la centralidad de una “hermenéutica de la sospecha” en la interpretación bíblica feminista proporciona un modelo heurístico útil para determinar las formas en que se puede utilizar una “hermenéutica de la sospecha” para evaluar interpretaciones bíblicas en las que los datos etnográficos (que pueden iluminar dimensiones de la perspectiva teológica de un escritor bíblico en la crítica bíblica histórica) ha sido, de hecho, minimizada o ignorada.

Un punto crítico de partida en la metodología de una «hermenéutica feminista de la sospecha» es la admisión de que ninguna interpretación o erudición es «objetiva», «intelectualmente neutral» o «libre de valores», ya que el exégeta siempre aporta sus propias presuposiciones. , suposiciones y subjetividad al proceso interpretativo (1984: 98, 118, 132, 137).28 Schüssler Fiorenza señala: «Una hermenéutica feminista de la sospecha cuestiona las presuposiciones subyacentes, los modelos androcéntricos y los intereses inarticulados de la interpretación bíblica contemporánea» ( 1984:16).

Pone a prueba formas, por ejemplo, en las que la interpretación bíblica contemporánea promueve el “sexismo lingüístico” que “crea la invisibilidad lingüística y la marginalidad de las mujeres, las caracteriza en roles e imágenes estereotipadas y trivializa sus contribuciones” (1984: 17). Tomando como punto de partida el supuesto de que los textos bíblicos son androcéntricos y cumplen funciones patriarcales, la interpretación crítica feminista busca las “tradiciones y visiones de liberación perdidas” en los textos e interpretaciones androcéntricas bíblicas de la misma manera que la mujer de la parábola barre todo el mundo. casa en busca de su moneda perdida:

Con el fin de desenterrar una “moneda feminista” de la tradición bíblica, analiza críticamente las interpretaciones académicas y populares contemporáneas, las tendencias de los escritores bíblicos y los propios procesos de tradición, y los modelos teóricos que subyacen a las interpretaciones históricas y teológicas bíblicas contemporáneas (1984:16).

La “búsqueda” que engendra una hermenéutica feminista de la sospecha pone a prueba tanto el texto bíblico original como las interpretaciones y traducciones contemporáneas del texto, aclarando y exponiendo presuposiciones, suposiciones y convicciones “ocultas” que operan en la metodología histórica y crítica. Además, incorpora una crítica tanto cultural como teológica (1983:21).

Los análisis de Segundo y Schüssler Fiorenza sobre el papel de una “hermenéutica de la sospecha” en la interpretación bíblica son instructivos para evaluar los temas en juego en la minimización u omisión del significado de la procedencia etnográfica y geográfica del etíope en Hechos 8:26–40.

Así como las conclusiones de Gealy y Dahl deberían desencadenar “sospechas hermenéuticas” con respecto al tratamiento histórico de la procedencia etnográfica y geográfica del etíope en la investigación bíblica en Hechos 8:26–40, también deberían impulsar una postura más crítica hacia las interpretaciones de otras perícopas que aluden a “personas históricamente marginadas”, incluidas mujeres y “negros” (africanos), en la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento.

Las nociones de lo que constituyen datos “significativos” continúan aplicándose selectivamente a fuentes y datos históricos de acuerdo con los modelos teóricos o perspectivas que ordenan la información de un intérprete (Schüssler Fiorenza, 1984: 99). Cuando la importancia etnográfica y geográfica del eunuco etíope se relega al “montón trasero” de minucias triviales y ornamentación literaria, es posible pasar por alto la riqueza y amplitud de los datos teológicos en la interpretación bíblica.

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