El trabajo de Shamma Friedman (Parte 5) – Estudio Bíblico

V

J. ¿Pero esto es realmente análogo? [No, pues] ahí [en el caso del trozo de grasa], la prohibición [de comer este trozo de grasa] no está establecida [porque es la naturaleza misma de la grasa lo que está en cuestión], mientras que aquí [en el caso de una mujer que se vuelve a casar], la prohibición [de tener sexo relaciones con otro hombre mientras todavía está casada con su primer marido] [la cuestión es sólo si su primer marido ha muerto y, por lo tanto, si se le permite volver a casarse]. Y los casos relativos a las relaciones sexuales no se establecen por menos de dos testigos.

K. Más bien [el caso de M. Yeb. 10:1] no es análogo a un trozo de grasa que está definitivamente prohibido, [pues en este caso, si] un solo testigo viene y dice: «Soy seguro de que está permitido”, no se confía en él.
L. ¿Pero es esto realmente análogo? [No, porque] allí en el caso de un pedazo de grasa que está definitivamente prohibido, incluso si vinieran cien testigos [y declararan lo contrario], no serían creídos. Pero aquí [en el caso de M. Yeb. 10:1] ya que si vinieran dos serían de confianza, así también se debería confiar en un solo testigo.
M. Más bien [el caso de M. Yeb. 10:1] es análogo al de tebel [= producto comestible cuyo consumo está prohibido en espera de la separación de diezmos u ofrenda], cosas consagradas, y qonam objetos [= objetos que son objeto de un juramento y de los que no se puede obtener beneficio].

N. [Retomamos ahora cada una de estas analogías, demostrando que no son del todo adecuadas.] ¿Cómo el caso de ṭebel [demuestra que un solo testigo es digno de confianza]? Si el producto es suyo [es decir, el del testigo que afirma que se han quitado los diezmos o la ofrenda elevada, entonces se le cree] porque tiene el poder de efectuar la situación sobre la que testifica. Pero si el ṭebel pertenece a otra persona, ¿cómo se razona [que el testimonio de un solo testigo es digno de confianza]?

Si se razona que un particular puede separar las ofrendas de los productos de su prójimo y no necesita el permiso del dueño, [entonces se cree un solo testigo] ya que tiene el poder de efectuar la situación de la que testifica. Pero si uno razona que un individuo necesita el permiso del dueño del producto, y una persona dice: «Sé que ha separado las ofrendas correctamente», ¿cómo conocemos el principio [que el testimonio de un solo testigo es confiable ]? [Nosotros no. Por lo tanto, la analogía se rompe].

O. Lo mismo ocurre con el caso de las cosas consagradas. Si [el caso es de] la consagración del valor [de un objeto, entonces se cree al testigo que atestigua que el objeto está desacralizado], porque él mismo tiene el poder de redimirlo. Pero si [el caso se refiere a] un objeto que en sí mismo está consagrado [entonces, ¿cómo podemos establecer que el testimonio de un solo testigo es digno de confianza]?

[Porque] si el objeto es suyo [= pertenece al testigo que afirma que ha sido desacralizado, entonces se le cree] porque tiene el poder de cancelar [su voto de consagrar el objeto]. Pero si el objeto pertenece a otra persona, y uno [viene y] testifica: “Sé que el voto de su dueño ha sido cancelado”. ¿Cómo conocemos el principio [de que el testimonio de un solo testigo es digno de confianza? De nuevo, no lo hacemos].

P. Lo mismo en el caso de los objetos qonam. Si se razona que les aplica la ley de apropiación indebida, [entonces es claro que se cree en el testimonio de un solo testigo], pues tiene potestad para redimir el objeto. Pero si uno razona que la ley de apropiación indebida no se aplica a los objetos qonam y que es simplemente la prohibición [de romper un voto] que se aplica a él (lit., que cabalga sobre sus hombros), entonces, si el objeto pertenece a el testigo mismo, [se le cree], porque está en su poder cancelar su voto. Pero si [el objeto pertenece a] otra persona y uno dice: “Sé que el voto de su dueño ha sido cancelado”, ¿cómo conocemos el principio [de que el testimonio de un solo testigo es digno de confianza? Nosotros no. Esta analogía, como las que la preceden, no es aceptable].

IV.

P. Dijo R. Zeira: “Debido a las dificultades que se le imponen a la mujer al final [si se vuelve a casar y luego regresa su primer esposo, la ley] es indulgente con ella en primer lugar [permitiéndole volver a casarse sobre la declaración de un solo testigo]”.
R. No se debe ser ni estricto ni indulgente.

S. Los rabinos fueron indulgentes con ella para [evitar que se convirtiera en] una agunah [= una mujer que no puede volver a casarse porque no hay testimonio de que su esposo haya muerto].

2. Esquema del Argumento

I. Tres casos que ilustran que el testimonio de un solo testigo es fidedigno.
A. M. Yeb. 10:1—el presente caso con respecto a una mujer que se vuelve a casar por testimonio de que su esposo ha muerto

B. M. Yeb. 167: se permite volver a casarse sobre la base de testigos de segunda mano
C. M. Ker. 3:1—un solo testigo que atestigua que un hombre ha comido grasa prohibida

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