El proceso metafórico (Parte 7) – Estudio Bíblico

VII

Reservaremos esta segunda parte de la pregunta para la última sección del presente ensayo, ya que implica una comparación entre los dichos parabólicos y algunos otros modos de discurso en la tradición sinóptica.

2.31 Es muy recientemente que los eruditos han aplicado el concepto de metáfora a las parábolas (cf. Perrin: 1967). A. Jülicher, el fundador del exe moderno de parábolas, descartó explícitamente la noción de metáfora como inapropiada para caracterizar el funcionamiento de Vergleichen o Verähnlichen en el trabajo en el Gleichnisreden Jesu.

Para Jülicher, la Metáfora es el dispositivo retórico de la Alegoría, que es en sí misma la forma en que Marcos y la iglesia primitiva interpretaron las parábolas, es decir, como un oscuro (dunkel) tipo de discurso-comparación, con el objetivo de ocultar el verdadero mensaje y llamando a una interpretación (Deutung). La metáfora es el dispositivo retórico que una interpretación alegórica lee en las parábolas.

Es definida por Jülicher como la sustitución (Ersetzung) de una palabra por otra similar en aras de ocultar el significado. La alegoría, por lo tanto, caracteriza el tipo de interpretación requerida por el modo de discurso, y la metáfora es el rasgo correspondiente en el modo de discurso cuando se interpreta de manera alegórica. Para Jülicher, y para casi todos los críticos modernos, una parábola no es una alegoría. No pretende ocultar “misterios”; por el contrario, busca ilustrar (Veranschaulichen) cierta enseñanza. Su función es figurativa (bildlich), no encubridora.

La consecuencia, para Jülicher, fue que las parábolas excluyen tanto la «metáfora» como la «alegoría» y la «interpretación». Estos tres conceptos tienen un destino común.

La tarea, por lo tanto, es construir el concepto de Vergleichung de una manera no metafórica. Para resolver el problema, Jülicher buscó una solución utilizando no la Poética de Aristóteles, sino su Retórica, Libro II, Capítulo 20, sobre el KOINAS PISTEIS, es decir, «medios comunes de proporcionar convicción». Estos instrumentos de prueba “apoyan” o “refuerzan” el juicio previo al debilitar las objeciones planteadas por la duda. Por lo tanto, son Erkenntnishilfe; ellos “ayudan al conocimiento”.

El símil (Gleichnis) en el sentido técnico de la palabra es el más simple de estos medios auxiliares. Enlaza dos oraciones puestas en paralelo gracias a un tertium comparationis. De esta figura retórica obtenemos uno de los tres tipos de parábolas, el tipo no narrativo, el “símil”, que pone dos afirmaciones una al lado de la otra (Nebenstellung), siendo la primera literal (sachhaft) y la segunda figurativa ( bildhaft). Para Jülicher, la primera oración, definida por el tema mismo (die Sache), es una proposición universal de la ética.

Las parábolas narrativas (Gleichniserzählungen), es decir, la parábola en el sentido estricto del término, no son más que «símiles» ampliados donde la segunda afirmación, la «figurativa», es una narración. De ahí la definición propuesta por Jülicher: “La figura retórica en la que la eficacia de un enunciado (o de un pensamiento) se asegura mediante la yuxtaposición de una historia de ficción desplegada en otro dominio, en la que la concatenación de pensamientos es similar a la de la primera proposición” (1, 98).

En este sentido, la parábola interpreta (deutet) el pensamiento, pero no puede ser interpretada (gedeutet). El pensamiento que es “aclarado” (deutet) por la narración, debido a la similitud de estructura, es el punto de la parábola.

Me saltearé el tercer tipo de parábola, las “narrativas ejemplares” que plantean problemas muy diferentes y que, quizás, simplemente no existen, si Crossan está en lo correcto en su interpretación de la típica narración ejemplar, el Buen Samaritano.)

El problema planteado por Jülicher se refiere al estatus de la “comparación” en sí misma (el Vergleichung en los Gleichnis). Para Jülicher, la comparación es entre dos oraciones y dos corrientes de pensamiento. Requiere un “tercio”, que es su “proporción”. El “tercero” es el factor común al tema (Sache) y la figura (Bild). En última instancia, la estrategia en juego aquí es la de la persuasión. Consiste en aumentar la fuerza de un argumento “creando claridad” (Klarheit schaffen). Se prueba aclarando. Me parece que tal análisis es doblemente erróneo. Se equivoca en lo que hace una metáfora y se equivoca en lo que hace una parábola.

2.32 Como ha demostrado convincentemente Eberhard Jüngel en su Paulus und Jesus, la parábola no es un medio auxiliar de prueba. No hay ningún pensamiento literal, ningún enunciado sachlich que desentrañar, que la parábola revestiría con una vestidura figurativa, el llamado enunciado bildlich.

El error inicial es identificar el maschal de la literatura hebrea con la parabolē de la retórica griega, que es en sí misma parte de la lógica aristotélica (la retórica como la “contraparte” de la dialéctica, que es en sí misma la lógica de los argumentos probables, no necesarios).

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