El proceso metafórico (Parte 4) – Estudio Bíblico

IV

Además, la concepción de la totalidad del lenguaje implicada por la distinción de origen lógico entre significado y referencia implica una concepción hermenéutica que expuse en la sección anterior. Si admitimos que la tarea hermenéutica es conceptualizar los principios de interpretación de las obras del lenguaje, la distinción entre significado y referencia tiene como consecuencia que la interpretación no se detiene en un análisis estructuralista de las obras, es decir, en su sentido inmanente, pero que apunta a desplegar la especie de mundo que una obra proyecta.

Esta implicación hermenéutica de la distinción entre significado y referencia se vuelve completamente llamativa si la contrastamos con la concepción romántica de la hermenéutica en la que la interpretación apuntaba a recuperar la intención de un autor detrás del texto. La distinción fregeiana nos invita más bien a seguir el movimiento que transmite el sentido, es decir, el movimiento de la estructura interna de la obra hacia su referencia, hacia la especie de mundo que la obra abre frente al texto.

Éstas son el tipo de hipótesis semánticas de la filosofía del lenguaje y de la hermenéutica que están en la base de las presentes reflexiones sobre el alcance referencial de los enunciados metafóricos.

2.22 Que los enunciados metafóricos puedan hacer una pretensión de verdad debe enfrentar serias objeciones que no pueden reducirse a prejuicios que emanan de la concepción puramente retórica discutida anteriormente; la afirmación de que la metáfora no contiene información nueva es puramente ornamental. A ese tipo de objeciones no volveré. Pero a esos prejuicios de origen retórico se añade una objeción que concierne al funcionamiento mismo del lenguaje poético. No es de extrañar que una objeción venga de esta dirección, ya que la metáfora está tradicionalmente ligada al funcionamiento del lenguaje poético.

Nos topamos aquí con una tendencia muy fuerte en la crítica literaria contemporánea a negar que el lenguaje poético apunte a la realidad o que diga algo sobre algo exterior a sí mismo, ya que la supresión de la referencia, la abolición de la realidad parece ser la ley misma para el funcionamiento del lenguaje poético.

Así Roman Jakobson en un famoso ensayo sobre “Lingüística y poética” afirma que la función poética del lenguaje consiste en acentuar el mensaje por sí mismo a expensas de la función referencial del lenguaje ordinario. “Esta función”, dice, “al promover la palpabilidad de los signos, profundiza la dicotomía fundamental de los signos y los objetos” (356).

Existen numerosas críticas literarias desde este punto de vista. La conjunción de significado y sonido en la poesía parece hacer de un poema un objeto sólido cerrado sobre sí mismo, donde las palabras se convierten en el material para dar forma al poema como la piedra lo es para la escultura. En poesía, dice el más extremo de estos críticos, no se trata de nada fuera del lenguaje mismo.

Así, podríamos oponer el movimiento centrípeto del lenguaje poético al movimiento centrífugo del discurso descriptivo, como hace Northrop Frye, y decir que la poesía es un lenguaje “autónomo”. Desde esta perspectiva, la metáfora es un instrumento privilegiado para suspender la realidad mediante el desplazamiento del sentido ordinario de las palabras. Si una pretensión descriptiva está ligada al sentido corriente, la abolición de la referencia está igualmente ligada a la abolición del sentido corriente.

2.23 Quisiera oponer a esta concepción de la función poética otra hipótesis, a saber, que la suspensión de la función referencial del lenguaje ordinario no significa la abolición de toda referencia, sino, por el contrario, que esta suspensión es la condición negativa de la liberación de otra dimensión referencial del lenguaje y otra dimensión de la realidad misma.

El propio Jakobson, mencionado anteriormente, nos invita a explorar esta dirección. “La supremacía de la función poética sobre la función referencial”, dice, “no borra la referencia (la denotación), sino que la vuelve ambigua”. De nuevo, dice que la poesía es “referencia partida en dos”.

Partamos de la tesis anterior de que el significado de un enunciado metafórico se produce por el fracaso de la interpretación literal del enunciado. En una interpretación literal, el significado se destruye a sí mismo, al igual que la referencia ordinaria.

La abolición de la referencia del lenguaje poético se relaciona así con la autodestrucción del sentido para una interpretación literal de los enunciados metafóricos. Pero esta autodestrucción del sentido, por medio del absurdo, es decir, por medio de la impertinencia semántica o de la inconsistencia del enunciado, no es más que el reverso de una innovación de sentido a nivel de toda la oración. A partir de aquí, ¿no podemos decir que la interpretación metafórica da lugar a una reinterpretación de la realidad misma, a pesar y gracias a la abolición de la referencia que corresponde a la interpretación literal del enunciado?

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