El mensaje narrativo (Parte 13) – Estudio Bíblico

XIII

Una mirada a su tabla de cuentos populares codificados [p. 24] nos convence de que esto es cierto. ¿Pero Propp no ​​pasó por alto la legitimación teórica de esta afirmación fáctica demasiado rápido? ¿Es incluso compatible con su argumento básico? Si es cierto que la razón de ser de una función depende de su contexto, y especialmente de la consecuencia que permite introducir, la omisión de una función debe, por un lado, conducir a la inutilidad de la anterior. función y, por otro lado, imposibilita la introducción de la siguiente función. Esta doble cancelación extendiéndose poco a poco conduciría a la desintegración de la toda la serie. ¿Cómo puede Propp eliminar algunos de los eslabones de su cadena sin romperla?

Podemos diferenciar varios casos. Algunos parecen imposibles de justificar y su presencia de facto en las tablas codificadas de Propp difícilmente puede explicarse excepto como una inconsistencia del codificador. Otras se entienden sin dificultad, pero siempre que se abandone la idea de una serie unilineal de funciones.
Es imposible justificar el caso en el que solo se da la primera de dos funciones y, sin embargo, esto implica lógicamente la otra.

He aquí un ejemplo de la codificación del cuento popular #74 = #133 sobre el que el mismo Propp comenta (1968: 129-30): “Nace Pokatigorósûek. [Su]…madre [le] cuenta la desgracia [que pasó hace mucho tiempo] (B4). Misiones [del héroe] (C ↑). [Se encuentra] con pastores y un dragón, como antes (D1E1, la prueba permanece sin consecuencias para el curso de la acción). Batalla con el dragón y victoria (H1-I1). Liberación de la hermana y los hermanos (K4). Regresar (↓).” [Las adiciones de Bremond al texto de Propp aparecen entre paréntesis.] ¿Cómo puede Propp considerar a los pastores y al dragón como “donantes” si no dan nada al héroe cuando supera la prueba que le han impuesto? Tomemos de nuevo el par Lucha-Victoria (H-I).

No podemos concebir una victoria sin lucha o al menos sin el equivalente funcional de una lucha. Si el héroe sorprende al dragón mientras duerme y lo mata, hay una prueba de fuerzas (es decir, vigilancia contra el sueño) como en un combate cuerpo a cuerpo (fuerza contra debilidad). Asimismo, si uno de los combatientes se da a la fuga en el momento de entablar la batalla, se presenta el equivalente funcional de un enfrentamiento (valentía contra cobardía).

Propp, quien correctamente admite que un juego de cartas o una prueba de fuerza son formas de lucha, falla en mantener sus principios cuando concluye (1968:53) que hay algunos casos de victoria sin combate. La presencia aquí y allá de funciones erráticas I [i.e., Victory] privadas de sus necesarias funciones antecedentes H [i.e., Struggle] en sus tablas codificadas es totalmente ilógica.

Por otro lado, la ausencia total de un conjunto de funciones interdependientes no plantea ningún problema. El grupo DEF (La Primera Función del Donante—La Reacción del Héroe—Provisión o Recibo de un Agente Mágico) puede desaparecer sin romper la cadena. Se trata entonces de un cuento popular en el que el héroe sólo necesita su propia fuerza para prevalecer.

La reorganización de la serie de funciones en secuencias elementales corresponde a la posibilidad de tales supresiones. Normalmente no es concebible ninguna laguna en la secuencia elemental. Si se da una función, las otras están al menos implícitamente presentes. Pero la secuencia elemental en su conjunto puede faltar sin que esta ausencia imposibilite la continuación del relato. Este último simplemente ha tomado otro camino.

5.2 Funciones de “exceso”

Este es el caso opuesto y complementario del anterior. En el cuento popular #64 = #113, por ejemplo, La Primera Función del Donante, La Reacción del Héroe, Provisión o Recibo de un Agente Mágico (DEF) aparecen primero en su posición habitual (entre ↑ [p. 25] y G) y una segunda vez entre Pr (Persecución del héroe) y Rs (Rescate del héroe de sus perseguidores).

El agente ya no ayuda al héroe a ganar sino a escapar. A pesar de este desplazamiento, Propp piensa (acertadamente pero contrariamente a sus principios) que se trata efectivamente de las mismas funciones DEF que las que se encuentran habitualmente antes de la lucha con el villano. En ambos casos hay peligro y la función del agente mágico es darle poder al héroe para salir del apuro. Toda situación precaria abre la posibilidad de una intervención protectora. ¿Por qué el narrador no lo usa? La excepción que perturba el esquema de Propp no ​​es tal para nosotros.

Basta que siempre que se dé una función, “Situación precaria o peligrosa”, pueda seguir una función, “Intervención protectora”; este último, a su vez, puede enclavar el grupo de funciones DEF (una prueba diseñada para determinar si el héroe merece ser ayudado). El hecho de que ordinariamente el cuento popular ruso permita ayudar al héroe sólo antes de su confrontación con el villano es realmente una opción que debe explicarse simplemente como tal y no como una necesidad lógica.

¿Cuál es la razón de la dificultad de Propp con esto? La dificultad surge del hecho de que el arquetipo que aísla representa, en su opinión, la forma históricamente primitiva de la que se originan todos los cuentos populares de su colección. Recordemos aquí que lo que inspira toda su obra no es la lingüística estructural sino la botánica y la zoología.

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