El lector en el texto: material narrativo (Parte 1) – Estudio Bíblico

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Resumen

Debido a las muchas formas en que los teóricos literarios, incluidos los eruditos del Nuevo Testamento, utilizan la noción de «lector en el texto», se ha vuelto ambigua y paradójica. En este ensayo se abordan las siguientes preguntas: ¿Hay un lector “en” el texto? ¿Quién o qué es el lector en el texto? Y, ¿cómo es el lector en el texto? Estas preguntas se confrontan con respecto a la interpretación de las narraciones del Nuevo Testamento.

En la primera parte del ensayo se revisa el trasfondo teórico de la noción y se discuten diferentes modelos. La segunda parte trata del lector en las narraciones del Nuevo Testamento. En conclusión, se discuten algunas posibilidades y limitaciones de este modelo teórico con respecto a la interpretación del Nuevo Testamento.
0. La noción de “lector en el texto”, aunque ambigua y paradójica, se ha convertido en parte de la jerga de los estudiosos del Nuevo Testamento.

Debido a las muchas formas en que los teóricos literarios usan el concepto y la variedad de aplicaciones en los estudios literarios y del Nuevo Testamento, es necesario revisar el trasfondo teórico de la noción, así como su potencial para analizar e interpretar las narrativas en el Nuevo Testamento. Testamento.

0.1 El propósito de este ensayo es abordar las siguientes áreas problemáticas relacionadas con las narrativas en general y las narrativas del Nuevo Testamento en particular: ¿Hay un lector “en” el texto? ¿Quién o qué es el lector en el texto? Y, ¿cómo es el lector en el texto? Dado que cada texto está construido con lectores específicos en mente, surge la pregunta de si los recursos heurísticos como el “lector implícito”, “codificado” o “modelo” pueden ayudar al lector de carne y hueso a seguir los contornos de la presentación del texto. y actualizar el texto? Enfrentaré estos problemas teórica y metodológicamente con miras a la interpretación de las narraciones en el Nuevo Testamento. Para lograr esto, primero prestaré atención al problema del lector en el texto en teoría literaria. En este contexto, la segunda gran parte del ensayo abordará el fenómeno del lector en el texto de las narraciones del Nuevo Testamento.

0.2 El tema del ensayo será tratado en términos de teoría literaria semiótica estructural, teniendo en cuenta el trasfondo retórico y fenomenológico a partir del cual se desarrolló la noción de “lector en el texto”. Se asume que en el contexto de la teoría de la recepción, el fenómeno “texto” no es simplemente un objeto que tiene un significado inmanente, sino que es parte de una transacción comunicativa en la que tanto la generación de significado por parte del autor del texto como la la atribución de significado por parte del consumidor del texto (el lector) son significativas.

1. ¿Un lector en el texto?

1.0 Se dice que el lector está “en el texto” por su presencia como imagen, creada por el autor, y por su codificación en signos lingüísticos y estrategias textuales. Esta imagen tiene que ser construida por el lector real. ¿Qué significa esto?

1.1 La idea de un lector en el texto se originó con el concepto de autor implícito de Wayne Booth en 1961 y su contraparte, el llamado lector implícito, que él y otros desarrollaron más tarde. Según Booth (138): “El autor crea…una imagen de sí mismo y otra imagen de su lector; hace a su lector, como hace a su segundo yo, y la lectura más exitosa es aquella en la que los yos creados, autor y lector, pueden encontrar un acuerdo completo”. Este punto de vista es fundamental para numerosos desarrollos de Iser (1974) y otros (cf. Chatman y Suleiman y Crosman). Para comprender las implicaciones teóricas del lector en el texto, primero es necesario mirar a su contraparte, el autor implícito.

1.1.1 Lo primero que hay que notar es que el autor implícito no es idéntico al autor real, incluso si puede haber una superposición ocasional (Rimmon-Kenan: 87). De acuerdo con este punto de vista (cf. Booth: 420-31), el autor implícito es el principio rector y organizador en el texto narrativo, o está implícito en él, la fuente de los juicios y valores incorporados en el texto. Elige lo que leemos y cómo leemos, y ejerce poder sobre nuestro proceso de lectura. Es el autor implícito el que elige el detalle y la calidad que se encuentra en la obra o implícita en la obra. Su función es instruir al lector implícito a leer por los signos de su presencia en el texto.

Sabe lo que se inventa y que todas las normas del trabajo pueden no cumplirse en la “vida real”. Un autor implícito puede encarnar puntos de vista y valores totalmente diferentes en una narración que el autor que creó al autor implícito. Es por eso que los autores implícitos en diferentes obras de un mismo autor no tienen por qué ser y muchas veces no son los mismos.

1.1.2 El autor implícito es creado por el autor real, pero como dice el término, está implícito en el texto. ¿Cómo? Según Booth (70-71) como imagen:

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