El Lector de Mark como Operador de un Sistema de Connotaciones (Parte 7) – Estudio Bíblico

VII

La medida de la escucha del lector es la base para la medida de la comprensión del lector de lo que se ha dicho; según esa medida se le revelará el secreto y se resolverá el enigma, y ​​podrá ver aún más de lo que podría esperar debido a la atención dada por él (4:24b). Al lector que está atento se le da entendimiento, pero al lector que no lo está se le roba hasta el entendimiento que tiene (4:25).

Esta interpretación de los dichos en 4:21–25 puede parecer arbitraria a primera vista. Es muy posible que en otro contexto puedan o incluso deban interpretarse de manera diferente. Pero el hecho de que los dos dichos de 4:21-22 y 4:24b-25 estén estructurados de manera concéntrica alrededor de 4:23-24a (que llama al lector a aguzar el oído y escuchar atentamente lo que escucha) justifica esta interpretación.

La urgente petición de escucha atenta hecha al lector antes y después de la parábola de la semilla (4:3,9), precisamente en la parte exterior de la estructura concéntrica, adquiere un significado adicional a través de la repetición en 4:23-24a. En consecuencia, el pasaje no solo llama al lector a abrir su mente a significados que no son claros en una primera lectura de la parábola, sino que también señala que cuando se escucha atentamente, la parábola de la semilla dice aún más de lo que se aclara en la interpretación en 4:13–20.

2.1.2.4. En este contexto también merecen atención los versículos 4,33 y 4,34 que concluyen el capítulo de la parábola, como ya se ha dicho al final del 2.1.2.2. Dicen en pocas palabras que Jesús solo proclamó su mensaje a través de tales parábolas en beneficio de la multitud para que pudieran entenderlo, pero que todo lo explicaba solo a sus discípulos, cuando estaba a solas con ellos. Con Gnilka (191) soy de la opinión de que “oír” significa aquí “comprender” por la presencia de ἠδύναντο (“pudieron”).

Si esto es correcto, entonces la información dada por el narrador hace que el lector, al final del discurso de la parábola, se dé cuenta de que, además del significado entendido por la multitud, las parábolas tienen un segundo significado que Jesús solo revela a los discípulos.

2.1.2.5. Como consecuencia, el capítulo parece estar intercalado con indicadores que le dicen al lector que una primera lectura sencilla no puede sacar a la luz todos los significados. Además de ser portadoras de anuncios comprensibles para todos, las parábolas del libro son también portadoras de un mensaje que sólo puede comprenderse con especial atención y esfuerzo.

Que esto se aplica particularmente a la parábola de la semilla (4:3-8) se desprende del hecho de que las señales relacionadas con un significado oculto son más numerosas exactamente alrededor de esta parábola. Por otro lado, 4:13 enfatiza que hay una interacción entre la comprensión de esta parábola y la de todas las parábolas.

2.2 Las parábolas de la semilla y la viña

Aunque la palabra “parábola” —como aparece particularmente en 3:23; 4:11; 7:17; y 13:28— tiene un significado mucho más amplio en Marcos que las parábolas específicas y, por lo tanto, podría referirse a muchas más parábolas que la de la semilla (4:3–8) y la de la viña (12:1– 12), el estudio de Y. Almeida ha demostrado de manera convincente que estos dos están relacionados entre sí de manera especial y tomados en conjunto tienen una función típica y significativa en el libro.
2.2.1. Almeida resume las equivalencias y contrastes más sorprendentes en un estudio (251-252) que puede ser suficiente para nuestro presente propósito:

HISTORIAS DE PARÁBOLAS

Figura 4: Equivalencias y oposiciones entre la parábola de la semilla y la parábola de los labradores
Además de estas relaciones superficiales, el análisis de las estructuras profundas revela un notable sistema de correspondencias. Estos se pueden resumir en las siguientes dos fórmulas:
Sembrador:
isotopía de las plantas isotopía del espacio isotopía de la palabra
Inquilinos:
isotopía de las plantas isotopía del espacio isotopía del cuerpo
Las dos fórmulas muestran isomorfía entre la isotopía de las plantas y el espacio pero al mismo tiempo muestran una llamativa sustitución entre las dos parábolas. La isotopía de la palabra en la parábola de la semilla es sustituida por una isotopía del cuerpo en la parábola de los viticultores, que Almeida representa con la fórmula (253):

Parábola de la semilla
Parábola de los arrendatarios
isotopía de la palabra
isotopía del cuerpo

Esto visualiza lo que las dos historias de parábolas tienen en común y en qué se diferencian.
2.2.2. En vista del punto 5 en la figura 4 anterior, también es claro que la posición de ambas parábolas en el texto del Evangelio es tal que la parábola de la semilla está en la primera y la de los labradores en la segunda parte principal.

Además, cada uno de ellos funciona como un espejo de la historia de Jesús, expresando por medio de una metáfora lo que cada parte dice sobre Jesús. La primera parte trata del anuncio de la palabra y es predominantemente eufórico, la segunda parte trata de la forma violenta en que los adversarios de Jesús acaban con esto, y es principalmente disfórico. Juntas, las dos historias del espejo representan en miniatura lo que las dos partes principales del libro y de toda la historia cuentan acerca de Jesús.

Publicada el
Categorizado como Estudios