El Lector de Mark como Operador de un Sistema de Connotaciones (Parte 3) – Estudio Bíblico

III

Este requisito es tan absoluto que el significado connotativo sólo puede producirse sobre la base de un significado denotativo. Aunque esto puede deducirse del modelo de Barthes, sin embargo merece una mención específica porque, como se verá más adelante, tiene importancia a la cuestión de si un lector puede renunciar a una connotación y limitarse a un significado en el nivel denotativo.

Titzmann (84-85) dice que las creaciones literarias tampoco pueden leerse legítimamente como no literarias; es un error pensar que el significado connotativo está tan cerca del significado denotativo que un lector podría limitarse a este último. Pero esto es cierto sólo en un sentido limitado. En realidad, puede valer para un significado secundario general que depende del nivel connotativo. Como ejemplo de un efecto connotativo tan amplio, Titzmann menciona la forma en que un lector reconoce el carácter literario de un texto escrito.

Con respecto a nuestro tema podríamos considerar como analogía el reconocimiento del carácter proclamador de Marcos. Esto puede verse como un efecto connotativo, que contribuye al significado que el libro tiene para el lector y al que no se puede renunciar sin malinterpretar el libro. Pero parece bastante claro que tal connotación —en parte debido a su carácter global— es, sin embargo, de un tipo diferente al de un sistema connotativo específico.

Por eso, en un caso como este, se puede decir que dos modos diferentes de lectura son realmente posibles y legítimos, como parece confirmar la primera frase de Titzmann sobre este problema: “Im Falle des Systems ‘Literatur’ bedient sich ein Text dieser ‘Sprache ‘ immer auch der Normalsprache und tut dies in der Regel so, dass der Text bis zu einem variablen Grad mittels dieser befriedigend gelesen werden kann” (Titzmann: 84). La primera forma de lectura se limita al nivel denotativo, la segunda usa explícitamente un segundo nivel connotativo para llegar al significado.

1.4.2. Los elementos textuales del nivel denotativo, con los que el lector puede establecer la conexión entre los niveles de significado denotativo y connotativo, son al menos de dos tipos. El primer tipo consiste en los significantes propios de los significados en el nivel connotativo. El segundo tipo consiste en los significantes que no se refieren a un cierto significado connotativo sino que de manera global señalan la presencia de significados a nivel connotativo.

1.4.2.1. Siguiendo a R. Barthes (1964:131) los autores han denominado connotadores a los significantes propios de los significados connotativos. Son estos memes (significados particulares) del nivel denotativo compuestos por un significante y un significado y remiten a su vez a un segundo significado (ver modelo de Barthes en 1.2., Fig. 2). Sólo en caso de que el lector se someta de algún modo a esta función connotativa de un connotador puede o debe seguir una referencia a un significado en el segundo nivel.

No existe una conexión directa entre el número de connotadores y el número de significados connotativos. Sólo incidentalmente, como por ejemplo en el caso de una alegoría donde por regla general todos los elementos adquieren un segundo significado, hay una proporcionalidad cuantitativa entre los dos sistemas de significado (R. Barthes 1964: 131).

Pero la presencia de esta proporcionalidad no es en modo alguno una regla. Así, un solo elemento textual, por ejemplo, puede tener un significado connotativo para un texto completo. Uno podría pensar en Marcos 13:14, «Que el lector entienda», que tiene la connotación de que la historia de Marcos se pone explícitamente dentro de la comunicación entre el autor y el lector o el lector y los oyentes, y por lo tanto produce una declaración como, «Él el que tenga oídos para oír, que oiga» (4,9; cf. 4,3; 4,23), además de ser una exhortación denotativa dirigida a los discípulos, en segunda instancia se convierte también en una exhortación connotativa dirigida a los lectores

Por otro lado, también es posible que un elemento de ocurrencia frecuente tenga como connotación un solo efecto connotativo significativo. Un ejemplo al respecto es “inmediatamente” en Marcos, que en parte por su alta frecuencia da un aire de inquietud y prisa, no sólo a nivel denotativo a la acción de Jesús, sino también a nivel connotativo al proceso de lectura del lector. Una tercera posibilidad es que un número de significantes distribuidos en un texto evoque un sistema connotativo de varios elementos relacionados. Esto se discutirá con más detalle en 1.5.

1.4.2.2. Los significantes, que llaman la atención del lector sobre la presencia de un segundo nivel de significado sin actuar ellos mismos como connotadores inmediatos, pueden funcionar de diversas maneras. Sin pretender dar una enumeración exhaustiva, se pueden señalar dos tipos de señalización.

La primera consiste en una frecuencia tan notable de un elemento textual que atrae la especial atención del lector. Un ejemplo de ello es la frecuencia del semema /camino/ y su sinónimo /camino/ en Marcos 1:2-3, los cuales pertenecen al mismo paradigma. Preparan al lector para la parte central del libro que trata sobre /el camino/ de Jesús y sus discípulos.

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