El Lector de Mark como Operador de un Sistema de Connotaciones (Parte 13) – Estudio Bíblico

XIII

Sólo cuando el lector reconoce también una serie doble y equivalente de connota (paso 2) en una serie de elementos (que conservan completamente su primer significado en el nivel denotativo) y conecta el sistema connotativo con él (paso 3), puede tener lugar la representación del significado en el nivel connotativo (paso 4). Que los pasos sigan un movimiento circular no carece de importancia.

Tiene que ver con el hecho de que el lector no adquiere la serie completa de connotadores así como la clave que le permite pasar al sistema de connotaciones hasta que comienza a leer el penúltimo capítulo. Con efecto retrospectivo, el lector puede entonces producir el significado connotativo con respecto al pan.

3.3. El modelo representado en la Figura 9, sin embargo, no va más allá de la producción del significado connotativo del pan. La forma en que el lector produce el significado connotativo del sembrador a partir de la parábola de la semilla puede visualizarse mediante otra extensión del modelo básico, como se representa en la Figura 10.

Figura 10: Los pasos en los que el lector produce las connotaciones de /sembrador/ y /semilla/
De nuevo, los pasos que da el lector siguen un movimiento circular. Y aquí, también, esto tiene que ver con la forma en que, en la estructura sintagmática del texto, se va vislumbrando un paradigma que brinda al lector una visión tan retrospectiva del carácter del sembrador que reconoce el destino de la semilla. como descripción metafórica del destino del anunciador por excelencia Jesús.

El paso 0 representa la conexión denotativa hecha por el lector entre los dos significantes relevantes y sus significados. El paso 1 se relaciona con la primera connotación de los dos sememas /semilla/ y /sembrador/. El paso 2 muestra que de la conexión sintagmática de lo dicho en la parábola de la semilla y en su interpretación en 4 11-20 se deriva una estructura paradigmática que en el paso 3 se reconoce como la estructura paradigmática y sintagmática de lo que le sucede al pregonero de la palabra o del mensajero: es asesinado y luego resucitado de entre los muertos. En el paso 4 el lector finalmente asigna el segundo significado connotativo a la figura del sembrador: parece referirse a Jesús.

La última operación es considerablemente más elaborada que las anteriores y en parte por eso también es más difícil de realizar. La relación entre /simiente/ y /palabra/ es en gran parte icónica y se presenta al lector directa y explícitamente en el texto mismo a través del v. 4:14. Pero la transición representada por el paso 3 solo puede efectuarse cuando el lector toma las nuevas relaciones icónicas del paso 2 y las conecta por medio de relaciones indexicales con personajes y eventos de la segunda mitad de la historia.

Finalmente, en el paso 4 el lector realiza una operación sintética mediante la cual todas las relaciones simbólicas, indexicales e icónicas anteriores se unen para formar una nueva relación icónica entre /el sembrador de la semilla/ y /el proclamador de la palabra/ y también /la semilla sembrada/ y /la palabra proclamada/, por un lado, y Jesús, por el otro.

3.4 Si lo anterior se convierte en el modelo básico de R. Barthes, se puede representar como en la Figura 11, que como resumen de las interrelaciones de significantes (izquierda) y significados (derecha) visualiza el conjunto complejo de connotaciones a las que pertenecen los pasos analizados por encima de plomo.

Fig. 11 Las cuatro connotaciones de /semilla/ en Marcos 4:3–8

De aquí se desprende que al separar los significantes y sus significados el modelo de Barthes puede visualizar de manera sencilla cómo se estructura un conjunto complejo de significados connotativos. Al mismo tiempo, queda claro cuán fructífero es el modelo; por su construcción abierta es capaz básicamente de representar un proceso de connotación aunque no tenga fin.

Es cierto que los otros modelos extendidos no son generalmente válidos, pero con respecto a la simple multiplicación de los significados connotativos en niveles cada vez más altos (como se ve en el ejemplo de la Figura 11), es al menos posible cuestionar si este modelo puede no ser aplicable a todos los significados connotativos.

¿Cómo se relacionan los esquemas relativamente complicados representados en las Figuras 9 y 10 con la representación de Barthes? Esta relación puede quedar clara si uno se da cuenta de que estos esquemas muestran las operaciones que el lector debe realizar para producir los significados connotativos. No hay lugar para estos pasos en el modelo de la Figura 2 que, después de todo, solo ilustra cómo se conectan el significante y el significado pero no cómo se conectan.

Para ello debemos volver al modelo de la Figura 1 (representado en la fórmula (ERC)RC), que no sólo comprende la expresión (o significante) y el contenido (o significado) sino también la relación. Y es precisamente a esta relación a la que se refieren estos diagramas de los pasos del lector. Establecer las conexiones entre significantes y significados es precisamente la operación específicamente semiótica, ya veces muy compleja, que el lector debe realizar para que los significados connotativos de un texto salgan a la luz.

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