El hijo pródigo: una lectura junguiana (Parte 1) – Estudio Bíblico

I

Resumen

Se hace un análisis (usando el modelo de Bremond) de las funciones narrativas de la historia mostrando que la parte del hijo pródigo y la parte del hermano mayor son paralelas en orden inverso. Habiendo demostrado las relaciones narrativas dentro de la historia y permitiendo que éstas definan las conexiones de las categorías psicológicas, se da una interpretación intrapsíquica en un esfuerzo por mostrar que las dinámicas involucradas son la alienación del ego del Yo y su reintegración a través de llegar a un acuerdo con la sombra.

0.0 En este artículo me gustaría dar una interpretación junguiana muy provisional de El hijo pródigo (Lucas 15:11-32) basada únicamente en un análisis de las funciones narrativas. Los análisis de otros niveles y estructuras darían más alcance, profundidad y finura, pero estas cosas tendrán que esperar para otro momento.

0.1 Se podría ofrecer una doble justificación para tal interpretación psicológica. (1) Cualquier interpretación requiere la elección de algún punto ventajoso para la lectura, y ninguno es neutral. A priori, un enfoque psicológico es tan bueno como cualquier otro. Que sea legítimo en este caso dependerá de si realmente se puede demostrar que los elementos narrativos y las categorías psicológicas se atraen entre sí. (2) Según Jung, los arquetipos, que en última instancia son incognoscibles, se proyectan en forma modificada en lo que podríamos llamar imágenes o símbolos secundarios. Y un medio en el que se proyectan estas imágenes secundarias son las historias de varios tipos (1959b: 5, 70; 1959c: 230).

0.2 Esta interpretación psicológica no se presenta como la interpretación de la parábola, sino sólo como una interpretación. Por tanto, no descarta otros niveles de interpretación y en modo alguno se opone al principio de polivalencia. Lo que se requiere de cualquier nivel de interpretación desde un punto de vista externo (¿y qué interpretación no lo es hasta cierto punto?) es que permita que sus categorías se organicen y relacionen entre sí por la forma de la historia que se interpreta.

Sostengo que El hijo pródigo es una parábola de Jesús, y no concedo que una interpretación junguiana la convierta en otra cosa. Más bien trato de mostrar cómo ciertos arquetipos del inconsciente colectivo afectan o se manifiestan en el nivel superficial de la historia. Jesús también debe haber tenido un inconsciente. Además, espero, de hecho lo creo, que tal indagación enriquezca al final nuestra comprensión del nivel superficial de esta historia concreta y circunstancial. La particularidad y la universalidad del significado no están necesariamente en conflicto entre sí.

1. Análisis Funcional

1.1 Siendo ineluctablemente atraído por la división de las historias en tres partes, pero sintiendo que una debería ser más moderna y, con suerte, más a la moda que emplear el principio, el desarrollo y el final de Aristóteles, me parece que las tres funciones narrativas elementales de Bremond—(1 ) estado inicial=potencialidad; (2) proceso; (3) resultado: proporciona una forma simple y útil de comprender una narrativa. Los dos movimientos narrativos generales y menos embellecidos son: (1) estado de deficiencia → proceso de mejora → estado mejorado; (2) estado satisfactorio → proceso de degradación → estado de deficiencia.

Estos patrones pueden complicarse de varias maneras, dos de las cuales son introducir oposición en el proceso de mejora o intervenciones útiles en el proceso de degradación (248, 249, 251, 252, 261, 267).
1.21 Al abordar El hijo pródigo, trataremos primero con la historia del pródigo y luego con la del hermano mayor. Parecería que el estado inicial es más de deficiencia que de satisfacción, pero debemos preguntarnos a quién se atribuye principalmente la deficiencia o carencia y cuál es su naturaleza y aspectos.

Responder estas preguntas nos ayudará a determinar dónde termina la función del estado inicial y comienza el proceso de mejora. Observar la función de resultado final, donde se suplen las deficiencias y se supera la alienación, arrojará luz sobre el alcance de la primera función. El padre se ve privado de un hijo —por lo visto temporalmente— y también de algo de dinero.

Pero al final sigue siendo él quien está en condiciones de conferir todos los beneficios que el hijo necesita; por lo tanto, debe ser el hijo quien debe ser visto principalmente como deficiente. Lo que se le devuelve al hijo: la filiación misma, un hogar, comida, las señales de riqueza y posición: la túnica, el anillo y los zapatos (Jeremías: 130). Por lo tanto, la primera función debe incluir la pérdida de todas estas cosas, lo que significa que se extiende hasta 15:14.

El proceso de mejora comienza con su unión con el ciudadano del país extranjero (15:15). La importancia teológica se basa en el hecho de que él es graciosamente restaurado a la filiación con todas sus implicaciones sin que su deficiencia moral, sin embargo, sea suplida.

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