El comienzo del evangelio de Tomás (Q) (Parte 6) – Estudio Bíblico

VI

Así, Jámblico, De vita pythagorica 161, observa acerca de Pitágoras: “También estaba acostumbrado a revelar un significado ilimitado y complejo a sus alumnos de manera simbólica (συμβολικῷ τρόπῳ) a través de expresiones muy breves, solo un Pythian (Apolo) y la naturaleza misma indican una masa infinita y abstrusa de ideas y resultados a través de dichos prácticos o semillas de tamaño pequeño. Kloppenborg concluye que el Evangelio de Tomás desarrolló, dentro del gattung de colecciones de dichos antiguos, una hermenéutica esotérica al poner más énfasis en el carácter autoritario y divino del hablante («el Jesús viviente») y «al emplear una hermenéutica de ‘penetración’ al describir la respuesta prevista a los sabios dichos” (327; es decir, el intérprete “no gustará la muerte”, “se maravillará”, “reinará sobre todo”, “reposará [descansará]”).

Q, por su parte, desarrolló las posibilidades historizadoras implícitas en los chreiai (dichos atribuidos a personajes históricos) y añadió un prefacio narrativo, y así comenzó a moverse hacia la biografía, como también demuestra Kloppenborg en su discusión (en el presente volumen) de la “espacio narrativo” definido al comienzo de Q.

Los estudios de Robinson y Kloppenborg confirman y enriquecen varias de las observaciones realizadas en nuestro estudio del comienzo del Evangelio de Tomás. Quedan dos preguntas, y si bien no pueden ser consideradas en detalle aquí, merecen ser planteadas. (1) Si Q incorpora características biográficas o protobiográficas, como señala Kloppenborg, ¿no hace Thomas lo mismo, solo que en un grado menos desarrollado?

Después de todo, Tomás, como Q, hace uso de chreiai, y estos dichos atribuidos a menudo se proporcionan en el contexto de una declaración o pregunta a la que responde Jesús (cf. dichos 6, 12, 18, 20, 21, 22, 24, 37). , 43, 51, 52, 53, 72, 79, 91, 99, 100, 104, 113, 114), un diálogo del que Jesús es partícipe (cf. dichos 13, 60, 61, 72 [?], 73 –75 [?]), o incluso una cantidad limitada de descripción narrativa (cf. dichos 13, 22, 60, 100). Que las tradiciones dentro de esos chreiai podrían expandirse aún más en relatos narrativos está claro en el Evangelio de la infancia de Tomás 7: 1–4, que describe al viejo Zaqueo reflexionando sobre ser vencido por el niño Jesús de una manera que recuerda el Evangelio de Tomás diciendo 4, y del Evangelio de la infancia de Tomás 12:1–2, que cuenta la historia de un milagro de Jesús de ocho años con elementos de la parábola del sembrador (Evangelio de Tomás dicho 9). (2)

Si la tendencia dentro del gnosticismo cristiano es hacer un uso creciente del gattung del diálogo de Cristo resucitado con sus discípulos, como propone Robinson, no vemos más que algunos indicios de esta tendencia internamente dentro del Evangelio de Tomás. ? Sin duda, la incorporación de motivos principales y tal vez incluso dichos del Evangelio de Tomás en documentos como el Libro de Tomás (con un íncipit que es muy similar al del Evangelio de Tomás; cf. Turner) y el Diálogo de el Salvador (cf. Koester y Pagels) documenta la tendencia que sugiere Robinson.

Pero incluso dentro del Evangelio de Tomás, ¿no hay indicios de un movimiento hacia la forma del diálogo o del discurso? (El mismo Robinson, más recientemente, parece reconocerlo cuando habla de la presencia de “una especie de racimo fusionado o discurso comprimido” en el Evangelio de Tomás [1990:ix].) Hay numerosos ejemplos de diálogos breves o de preguntas y respuestas en el Evangelio de Tomás, como hemos visto. Es casi seguro que los dichos 73–75 deben entenderse como un diálogo breve, con el ambiguo πεϫαϥ (“Él dijo”) del dicho 74 traducido como “Alguien dijo” (cf. el vocativo πϫοεισ “Señor”, en el dicho 74, aparentemente dirigido a Jesús).

Además, la yuxtaposición de dichos con declaraciones o preguntas de los discípulos de Jesús (por ejemplo, dichos 20-22) puede anticipar la forma literaria del diálogo o la pregunta y respuesta (erōtapokrisis; cf. Rudolph). Por último, aunque a menudo puede haber un uso casi mecánico de la fórmula de la cita en el Evangelio de Tomás (así Robinson), a veces múltiples λόγοι de forma y contenido variable pueden agruparse en un grupo e introducirse por medio de un solo πεϫαϥ ( ej., diciendo 21). En otras ocasiones (cf. dicho 27) el fragmento griego (P. Oxy. 1) emplea una fórmula de cita pero la versión copta no.

Todo esto sugiere que las cuestiones más sutiles relacionadas con el gattung del Evangelio de Tomás bien pueden ser más desconcertantes y resbaladizas de lo que el comienzo del texto nos permitiría imaginar.

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