El carácter social de la paraenesis y la literatura paraenética (Parte 12) – Estudio Bíblico

XII

La socialización primaria ocurre durante la infancia cuando los maestros son los padres y sus sustitutos, con mayor frecuencia aquellos que conforman el grupo de parentesco inmediato (abuelos, tíos, tías, etc.). Esto refleja el carácter formativo de la vida familiar.

La ocurrencia común de los títulos familiares —padre, madre, hijo e hija— en los textos paraenéticos puede ocasionalmente apuntar a la estructura de parentesco real que introduce a los niños a la realidad social más amplia. Los parientes como maestros asumen el papel de “otros significativos”, aquellos con quienes los niños tienen fuertes lazos emocionales. Sus actitudes, creencias, normas y comportamiento proporcionan ejemplos para que los niños aprendan y adquieran como propios (Berger: 130).

Durante el proceso de socialización, los niños desarrollan un “otro generalizado”, es decir, una realidad social en la que estas creencias, costumbres y patrones de comportamiento se abstraen y se les da el estatus de realidad evidente. A través de la internalización se forma una “relación simétrica” entre la realidad “allá afuera” y la realidad subjetiva interna (Berger y Luckmann: 127).

Una vez destetados de sus maestros primarios, los estudiantes inician el proceso de “socialización secundaria” con miras a ingresar en nuevos roles sociales, las etapas adultas de la vida y diversos grupos sociales (Perdue, 1981b: 251). En ocasiones liminales, la paraenesis ayuda a construir un nomos para individuos y grupos que ingresan a un nuevo nivel de existencia social. Este es el tipo de socialización tanto en la sociedad como en la comunidad que se refleja en la literatura paraenética más tradicional.

Los maestros que inician a los individuos en estas áreas más especializadas y responsables también pueden asumir el papel del otro significativo, como lo demuestran los casos de relaciones personales revelados por muchos textos paraenéticos (por ejemplo, la correspondencia de Séneca a Lucilio). 40 Una vez socializados en este nivel superior , un otro generalizado (realidad social) abstraído de los valores y el comportamiento de otros significativos se construye e internaliza para que se entienda el lugar y la función de uno dentro de la sociedad (Gesellschaft) y la comunidad (Gemeinschaft).

Se crea una variedad de “submundos” que involucran conocimientos especiales sobre roles, etapas de la vida y comportamiento grupal, pero normalmente subordinados al mundo simbólico general de la sociedad en general. La repetición, por supuesto, continúa para recordar a las personas la autenticidad de la realidad social construida y sus lugares y responsabilidades dentro de su estructura.41 La conversación y el diálogo, especialmente con otras personas significativas, recrean la realidad subjetiva del orden social. La paraenesis juega un papel vital en este proceso de inducir a los individuos a una realidad social.

4.3 Legitimación. La legitimación es “conocimiento socialmente objetivado que sirve para explicar y justificar el orden social (Berger: 29)”. Esto es necesario cuando la estructura y el mundo simbólico de una sociedad se transmiten a una nueva generación sin considerarlos “evidentes”. Por lo tanto, son necesarias explicaciones, justificaciones y rituales de confirmación.

Se utilizan diferentes tipos de conocimiento, incluidas las subformas comunes de paraenesis (proverbios, admoniciones, etc.), en lo que Berger y Luckmann llaman el «segundo nivel de legitimación». Paraenesis contiene las proposiciones teóricas rudimentarias relacionadas con acciones concretas (Berger y Luckmann: 94). Estas acciones están orientadas a un mundo social que eventualmente es interiorizado por sus participantes.

En el paradigma del orden, la paraenesis es presentada como irrefutable por algunos maestros antiguos (Libanius, e)pistolimai=oi xarakth=rez, 1, 5.). Habla de instituciones y comportamientos basados ​​en el orden natural y respaldados por la tradición. Esto no significa que toda paraenesis sea universalmente válida, pero dentro de un sistema social particular presenta un conocimiento que generalmente se acepta como verdadero, ya que apela a la razón, el conocimiento, la experiencia, la naturaleza, la religión, la tradición y las figuras de autoridad (incluido el maestro).42

El peligro de la paraenesis tradicional es que puede volverse ideológica y utilizada para mantener a los impotentes «en su lugar». La crisis en forma de muerte de otras personas significativas, el sufrimiento y las demandas de justicia por parte de los grupos oprimidos pueden amenazar la validez del mundo social y conducir a la anomia. Sin embargo, existe el potencial para la formación de un nuevo orden social que sea igualitario o una inversión del anterior.

La legitimación se vuelve más difícil en sociedades pluralistas donde una variedad de mundos sociales compiten por adeptos. Diferentes realidades sociales pueden reflejarse explícitamente en textos paraenéticos que intentan rechazar alternativas “falsas” y aceptar la “verdadera”. Por ejemplo, en el contraste entre la sabiduría de la mujer y la locura de la mujer en Proverbios 1–9 está involucrada la competencia de las culturas israelita y cananea por la lealtad de los jóvenes israelitas (Böstrom).

Asimismo, la amenaza al judaísmo planteada por la helenización fue la principal motivación para producir la Sabiduría de Salomón, ya que su maestro buscaba tanto convertir a los judíos apóstatas como reconfirmar la validez del judaísmo.43 Subvertir la realidad social alternativa se hizo necesario para poder reducir su atractivo para posibles conversos y miembros.

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