El buen samaritano hacia una definición genérica de parábola (Parte 5) – Estudio Bíblico

V

2.12 ¿Solución? Si lo anterior representa un problema real y no es solo resultado de la inexperiencia en el manejo de una nueva herramienta analítica, se propone la siguiente como solución tentativa. ¿Podría el esquema actancial completo ser mucho más complicado de lo que se necesita para esta historia? y ¿podrían provenir las diferencias de los intentos de encontrar seis actantes en los que haya menos presentes y, por lo tanto, sirva menos? Las próximas secciones de este artículo explorarán el uso de un solo eje, el de la Comunicación, con sus actantes Dador, Objeto y Receptor, para un análisis del Buen Samaritano. Se eligió este eje porque parece funcionar y ser suficiente.

2.2 Análisis Actancial II.

Una cita anterior de Roland Barthes había señalado la posibilidad de “un duel de personnes” a lo largo del eje Sujeto/Objeto de Volición. Es esto lo que aparece en el Doble Sujeto sugerido por Via y Crossan arriba. La presente propuesta es para “un duel de personnes” a lo largo del eje de la Comunicación en lugar del eje de la Volición. La matriz generativa se desarrolla tomando un Objeto y dividiéndolo en un positivo (0+) y su negativo, ya sea por negación u oposición (0-). Por ejemplo, «regalo» (0+), «sin regalo» (0-).

Los Dadores/Receptores se asocian entonces con los Objetos desde el punto de vista de algún observador. Debe subrayarse que el uso de los signos + y – implican sólo oposición lógica y no juicio de valor por el momento (Köngäs-Maranda, 1971:37, 86). Pero mientras esta estructura (Figura 1) establece un microcosmos de oposición lógica, puede que no constituya una situación muy tensa para un duelo de actantes. Esto podría crearse mediante el desarrollo de otros dos esquemas en los que el Dador o el Receptor sean un solo actante en lugar de un doble (Figuras 2 y 3).

Es con F2 (un Dador y dos Receptores) y F3 (dos Dadores y un Receptor) que trataremos de aquí en adelante. No se pone especial énfasis en la diferencia entre F2 y F3. En algunos casos, puede ser bastante válido delinear una historia determinada con F2 o F3.

Hablante y oyente

3.0 Esta sección debe considerarse aún más tentativa que la anterior, pero también más importante en sus implicaciones.

3.1 Köngäs-Maranda y Dundes.

Pierre y Elli Köngäs Maranda (1971: 57–65) discutieron el siguiente «encanto de Cheremis como parte del acto de curación»:
¡Así como el manzano florece, deja que esta herida cicatrice! [Todas las flores deben ser mencionadas] Cuando el agua pueda florecer, ¡solo entonces venceme!

Su conclusión debe ser dada en su totalidad porque se está tomando como paradigmática para el presente análisis del Buen Samaritano:

Tanto la herida como la curación se dan en el texto, por lo que necesariamente se sigue que el amuleto se usa como medio de curación; en otras palabras, su propia naturaleza es de orden dinámico, consiste esencialmente en un proceso cuyo resultado final no se encuentra en él (como en el caso de una narración) sino en el paciente sobre el que se “escupe”, es decir, cantado… [U]no tal vez podría sugerir la distinción entre narraciones… y encantos en el sentido de que el primer grupo es «histórico» y «objetivo» y relata un evento dramático sin requerir una participación vital ni del reconteur ni de la audiencia, mientras que el segundo es “actual” y “subjetivo” y hace que tanto el actor como el público participen en el acto dramático.

Al final de su discusión, los Maranda sugieren las siguientes distinciones genéricas “sobre la base de la investigación estructural” (93):
géneros
lírica
narrativo
ritual
contraste inicial
no resuelto
resuelto en la propia narración
resuelto por la participación de los codificadores y codificadores
gráfico
inexistente
existente
mediación
no buscado
encontrado en la trama
encontrado fuera de la trama en la acción externa
nivel
subjetivo
objetivo
objetivo a subjetivo

Y posiblemente lo más interesante de todo esto no es si se está de acuerdo o no con esa tabla sino que se están argumentando diferenciaciones genéricas desde el análisis estructural.

El análisis anterior ha sido cuestionado por Alan Dundes (1964a, 1964b) y su conclusión (1964b: 122) es que representa una “confusión de texto y contexto”. Él ejemplifica esto a partir de textos de acertijos que se utilizan en un ritual de matrimonio: así como dos cosas aparentemente irreconciliables se reconcilian de palabra (acertijo), así estas dos personas, o sus respectivos intereses familiares de pérdida y ganancia, se reconcilian de hecho (matrimonio).

Concluye que “el análisis estructural del acertijo puede iluminar el contexto funcional del acertijo, pero es importante señalar que el narrador del acertijo, incluso si es un novio, no es parte de la estructura del acertijo”. Uno está de acuerdo, por supuesto. Pero, ¿prueba esto una confusión de texto y contexto en Köngäs-Maranda o una confusión de contexto y situación en Dundes? El enigma es intrínsecamente dialéctico y exige un interrogador y un contestador, es decir, al menos dos mentes.

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