Desviación y acción legítima en el libo de los Jueces (Parte 6) – Estudio Bíblico

VI

Que Gedeón bien pudo haber traspasado los límites del honor se comunica por el hecho de que el efod que construye en Ofra es una fuente de desviación dentro del grupo social (8:27). La descripción de esta desviación —“y todo Israel se prostituyó allí después, y se convirtió en una trampa para Gedeón y su familia”— hace eco de otras descripciones de Deuteronomio de desviación de culto y puede reflejar una desviación posterior desarrollo.

Sin embargo, el efod es perjudicial para el honor de Gedeón ya que, como monumento al prestigio social de Gideon (Driver 1903: 725), implica que ve cumplidas sus obligaciones sociales. Se han vuelto estáticos, mientras que su honor debería ser la fuente de una mayor acción social. Su honor le da prestigio social pero ese prestigio va acompañado de responsabilidad. Al mismo tiempo, los que no tienen tal prestigio son retratados como si no respetaran a Gedeón (8:35). Para el narrador, las obligaciones que crea el honor se aplican tanto a los titulares como a los no titulares.

De igual importancia para la estabilidad del grupo social es el uso moderado de la violencia. En la narración de Jefté, el uso de la violencia contra los hombres de Efraín es legítimo; en cambio, Gedeón se abstiene de la violencia y esto muestra cómo, para el narrador, su uso está relacionado con el honor. El uso de la violencia contra los hombres de Penuel y de Sucot (8:5–17) es legítimo porque han insultado el honor de Gedeón al dudar de su capacidad y no han podido ofrecerle hospitalidad a él ni a sus hombres.

Esto, a su vez, constituye una falta de elección por Israel.1 Los reyes, Zeba y Zalmuna, sin embargo, reconocen el honor de Gedeón y apelan a él en su súplica de misericordia (8:18–21). Pero Gedeón no puede acceder a su pedido porque tiene prioridad el reclamo de honor que se le impone al tener que exigir una retribución por la muerte de sus hermanos.

El ciclo de Gedeón, entonces, comienza a explorar los temas del honor e indica que el narrador es consciente de algunos de los posibles efectos funcionales y disfuncionales de esta mercancía social para la estabilidad del grupo social. La gama posible de estas funciones y disfunciones puede ilustrarse con referencia a conocimientos sociológicos basados ​​en el estudio de diversas sociedades.

Socialmente, honrar ‘funciona’ de varias maneras. Primero, al ofrecer prestigio social, que a su vez trae riqueza, influencia y poder, el honor motiva a las personas a alcanzar las normas sociales. Sin embargo, las posibles disfunciones de esto son enfatizar el objetivo de lograr el honor y derogar los medios legítimos por los cuales se debe lograr tal honor (cf. Merton 1967: 121-94).

En segundo lugar, la oferta de prestigio social funciona para seleccionar individuos dignos de posiciones de autoridad, al menos en teoría. Sin embargo, aquellos en tales posiciones deben apreciar plenamente las responsabilidades que les impone su posición. Se les debe alentar a usar esa posición de manera legítima y para la búsqueda continua de fines sociales legítimos.

En tercer lugar, el honor impone a quienes no tienen prestigio social la obligación de deferir, respetar y reconocer las pretensiones de quienes lo poseen y de discriminar entre quienes lo tienen y quienes aspiran a él. Dado que el honor se otorga a quienes han logrado objetivos sociales, enfatizar el respeto que se les debe sirve para reforzar las normas sociales.

El deferir al honor es especialmente pronunciado entre aquellos que tienen tal prestigio: el grupo de estatus. El honor es una mercancía de suma cero: si uno reclama o recibe demasiado honor, el resultado es quitarle el honor a los demás, con los conflictos resultantes.

Si el grupo de estatus no respeta el honor de sus otros ‘miembros’, no puede esperar que aquellos sin tal prestigio lo hagan. El conflicto social también se produce en la sociedad en general al impedir el acceso al estatus social y al no otorgar prestigio a quienes merecen reconocimiento (cf. Weber 1948; Collins 1975; Davis y Moore 1967; Tumin 1967; Haralambos 1985: 30–38; Bottomore 1987). : 176–91; Hamilton y Hirszowicz 1987).

El narrador del libro de Jueces es consciente de algunas de las posibles cualidades estabilizadoras y desestabilizadoras de la mercancía social del honor, y analiza, en los episodios de Gedeón, Abimelec y Jefté, cómo podría utilizarse como un recurso potencial de mantenimiento social. . Al mismo tiempo, el narrador es consciente de que la persecución ilegítima y la atribución ilegítima del honor deben ser proscritas. El honor es, por lo tanto, la fuente de la acción legítima, pero también una posible fuente de conducta desviada. En la narración de Abimelec se ilustra la búsqueda ilegítima del honor.

Abimelec

La narración de Abimelec (Jueces 9) continúa con el tema del honor, sus derechos y obligaciones. También analiza la relación entre los reclamos de honor y los reclamos de parentesco. Desde la perspectiva del narrador, la desviación de Abimelec es que no muestra deferencia al honor de su familia y padre. Su actitud es doblemente desviada porque muestra una falta de respeto a los reclamos del parentesco. Abimelec reemplaza este conjunto de obligaciones de parentesco con otro.

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