Cuatro protocolos: Derrida, su deconstrucción (Parte 5) – Estudio Bíblico

V

No es que este escrito sea absurdo, como ese absurdo que siempre ha formado un sistema con significado metafísico. Simplemente, esta escritura se prueba a sí misma, se esfuerza, trata de mantenerse en el punto donde el sentido se queda sin aliento.

Arriesgarse a no querer-decir-nada, a no-sentir-nada, es entrar en el juego, ante todo en el juego de la différance, con el resultado de que ninguna palabra, ningún concepto, ningún enunciado mayor viene a resumir y mandar (de la presencia teológica de un centro) el movimiento y espaciamiento textual de las diferencias. (1972:23; traducción mía, pero véase 1981:14)

La deconstrucción quedará atrapada entre el querer (deseo) y el decir, es decir, en la trama del sentido. No sólo una técnica de lectura, la deconstrucción orienta el acto de leer, hace posible una orientación e implica el propio querer y decir, el propio sentido, en el sentido del texto.

3.22 Más específicamente, en su entrevista de 1971 con Jean Louis Houdebine y Guy Scarpetta, Derrida habla directa y detalladamente de su “estrategia general de deconstrucción”. Esa estrategia general consistía en una doble ciencia, lo que crudamente puede describirse como un proceso de dos pasos. El primer momento o fase se llama inversión.

En la inversión, la jerarquía del texto y sus intertextos es derribada, invertida, invertida, invertida. En otras palabras, el término que se suprimió en la oposición, como escribir en la oposición habla/escritura, se vuelve poderoso. Sin embargo, el segundo momento o fase es desplazar o reinscribir la nueva jerarquía invertida, de modo que la nueva jerarquía no funcione como lo hacía la antigua. Este segundo momento se llama desplazamiento, transgresión o reinscripción.

El segundo paso utiliza una variedad de medios para lograr el desplazamiento, y esta apertura es precisamente lo que ha permitido que el trabajo de Derrida continúe tan fructíferamente durante tantos años. Por ejemplo, la indecidibilidad, el borrado, la paleonímica y la decelebración expresan las acciones de Derrida en la reinscripción. Cada uno será discutido según sea necesario.

3.23 En Positions, Derrida describe la primera fase de su doble ciencia (1972:56-57; 1981:41-42 [segunda oración de esta cita omitida en la traducción de Bass]):

Por [un] lado, debemos atravesar una fase de vuelco [reversión]. Insisto constante y fuertemente en la necesidad de esta fase de vuelco…. Hacer justicia a esta necesidad es reconocer que en una oposición filosófica clásica estamos… tratando… con una jerarquía violenta. Uno de los dos términos gobierna al otro… tiene la sartén por el mango.

Deconstruir la oposición, en primer lugar, es derribar la jerarquía en un momento dado. Pasar por alto esta fase de vuelco es… proceder demasiado rápido a una neutralización que en la práctica dejaría intacto el campo anterior… La necesidad de esta fase es estructural: es la necesidad de un análisis interminable: la jerarquía de las oposiciones duales siempre se restablece .

Así, la primera fase se está haciendo continuamente y es necesario hacerla; nunca se hace de una vez por todas. De hecho, la segunda fase son las diversas estrategias que utiliza Derrida para mantener la vieja (así como la nueva) jerarquía desequilibrada o desplazada.

3.24 Derrida describe la reinscripción de la siguiente manera: “Dicho esto —y por otro lado… Por medio de esta escritura doble, y precisamente estratificada, desalojada y desalojada, también debemos marcar la brecha entre la inversión, que baja lo que era alto, en la deconstrucción de su genealogía sublimadora o idealizadora, y el surgimiento irruptivo de un nuevo ‘concepto’, un concepto que ya no puede ser, y nunca podrá ser, incluido o entendido en el régimen anterior” (1972:57; 1981:42 [modificado ; también se omite la frase “al deconstruir… la genealogía”]).

Así, la segunda fase de la doble escritura de Derrida, lo que significa que la segunda fase ocurre al mismo tiempo que la primera fase, marca o reinscribe la brecha entre los viejos y nuevos conceptos y sus jerarquías.

3.3 Reinscripciones

3.31 La reinscripción deconstructiva toma muchas formas. Con los indecidibles, encontramos algunos de los trabajos más comprensibles de Derrida. Sus discusiones filosóficas sobre la diferencia y el suplemento caen dentro de esta categoría. Derrida llama a estos términos indecidibles por analogía, y enfatiza esta analogía. Él afirma (1981: 42-43):

ha sido necesario analizar, poner en práctica, tanto dentro del texto de la historia de la filosofía, como dentro del llamado texto “literario”… ciertas marcas… que por analogía (subrayo) he llamado indecidibles, que es decir, unidades de simulacro, propiedades verbales “falsas” (nominales o semánticas) que ya no pueden incluirse dentro de la oposición filosófica (binaria), pero que, sin embargo, habitan la oposición filosófica, resistiéndola y desorganizándola, sin constituir jamás un tercer término, sin dejar nunca lugar a una solución en forma de dialéctica especulativa.

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