363. LLORÓ CON LOS DOLORES (29 de diciembre) – Devocional Bíblico

Jesús lloró con los afligidos. Cuando Jesús vio a María ya los demás llorando, leemos: «Jesús lloró». (Juan 11:35)

Lázaro, el hermano de Marta y María, se enfermó y llamó a Jesús. Pero cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro llevaba cuatro días muerto. Marta fue la primera en encontrarse con Jesús y contarle la noticia. Luego se acercó a María y le dijo en voz baja: «Nuestro Maestro está aquí y te está llamando». (Juan 11:28) Entonces ella se levantó rápidamente y fue hacia él. Y al verlo, se postró a sus pies y le dijo: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. (Juan 11:32)

Y cuando Jesús la vio llorando, y también a los judíos que también habían venido con ella, gimió en espíritu y se conmovió. La palabra usada aquí es difícil de traducir. Era ira mezclada con simpatía. Ira por los terribles efectos del pecado y el poder de Satanás sobre la muerte; y lástima por la gente que tiene que sufrir tan amargamente bajo ella.

Y luego Jesús actúa para cambiar las cosas. Aunque probablemente sabía cuál era la respuesta, ahora se dirige a los dolientes. Comienza a actuar: «¿Dónde lo enterraste?» (Juan 11:34) Y le dijeron: Ven y mira. Pero allí su propia mente lo abrumaba, y lloró, de modo que los judíos dijeron: «¡Miren cuánto lo amaba!» (Juan 11:36.) No fue solo por Lázaro que Jesús se entristeció, sino también por Marta, María y todos los demás. Más aún, sobre todas las criaturas, sí, toda la creación de Dios que está sujeta a la vanidad, y está dando a luz y anhelando la salvación cuando todas las cosas sean renovadas.

¿Y cómo nos va el asunto? ¿El sufrimiento de los demás nos afecta a nosotros como le afecta a él? ¿Sabemos todavía lo que significa llorar con los afligidos? Que el dolor salga de nuestro corazón, para que otros hasta digan: ¡Mira, cómo lo amaba! Con este fin, la palabra de Dios nos ordenó: «Gozaos con los que se alegran y lloran con los que lloran». (Rom 12:15) Entonces algo del amor de Jesús tomó forma en nosotros; comenzamos a amar como él amaba. (Juan 13,34,35)